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  • 15.9.18
Cuando en la clase comenzamos a estudiar la evolución del dibujo infantil, como es lógico, lo hacemos por las edades más tempranas, es decir, cuando niños y niñas empiezan a realizar sus primeros trazados, a los que denominamos garabatos. Estos suelen aparecer, aproximadamente, hacia el año y medio, y finalizan cuando los pequeños se acercan a los cuatro años, ya que por entonces se inician en la realización de las figuras.



Uno de los aspectos que suelo remarcar, puesto que los alumnos de mi Facultad serán futuros docentes, es que esta primera etapa, a pesar de lo que se pueda suponer, tiene gran importancia estudiarla y conocerla con cierta profundidad, ya que el trazado de los garabatos configura los inicios de la escritura y del dibujo de toda persona.

En la actualidad, ya saben que ser diestro o zurdo parte de una base biológica, por lo que no es posible modificar algo que viene determinado por cuestiones genéticas. Otra cuestión distinta son los aprendizajes culturales, caso de la escritura, que los escolares iniciarán alrededor de los cuatro años, es decir, al mismo tiempo que comienzan a dibujar sus primeras figuras.

Lo anterior nos lleva a entender que los zurdos deben escribir sus primeras palabras usando los movimientos que se corresponden con los de la escritura occidental y la mano derecha. Una escritura que, como todos sabemos, sigue la dirección que va desde la izquierda hacia la derecha. Por otro lado, el sentido de giro dominante en el trazado de las letras curvadas para los que escribimos con la mano derecha, caso de la ‘o’ y de la ‘e’ minúsculas, es el contrario al que siguen en su movimiento las agujas del reloj.

Para que comprendan lo indicado, en clase y de modo habitual, suelo preguntar quiénes son zurdos o zurdas, con el fin de que hagamos algunas pruebas en la propia aula. Suele levantar la mano, aproximadamente, un cinco y un ocho por ciento de los presentes, lo que es indicio de encontrarnos ante una minoría significativa.

“Aparte de que la habilidad y la mayor fuerza que se tienen en la mano derecha o izquierda, según seamos diestros o zurdos, ¿sabéis que los zurdos perciben visualmente la realidad física en la que vivimos de manera un tanto distinta a como lo hacemos quienes somos diestros?”, les suelo decir para que entiendan que no son solamente las manos las que definen las diferencias entre unos y otros.

Se quedan un tanto sorprendidos, ya que consideran que dos personas situadas en el mismo lugar y dirigiendo la mirada hacia el mismo sitio y objeto deben percibir las mismas imágenes. No comprenden todavía que la mente humana es activa y selectiva, de modo que introduce modificaciones en aquello que físicamente reciben los ojos.

“Bueno, esto lo explicaré paso a paso, tanto de forma teórica como de manera práctica, pues no quiero adelantaros aquellos conceptos que iréis conociendo a medida que vayamos avanzando en el desarrollo del dibujo del escolar”, les manifiesto.

Una vez que han conocido los aspectos iniciales del desarrollo gráfico y tienen consolidados algunos conceptos fundamentales, les presento, proyectando en la pantalla, una selección de dibujos de niños y niñas que son zurdos para que comprueben que ellos perciben la realidad externa dando prioridad a unas partes sobre otras dentro del cuadro visual y de modo distinto a cómo lo hacen los diestros.

Los dos aspectos visuales que definen a los zurdos son los siguiente: por un lado, la dirección visual y gráfica va en sentido contrario a la de la escritura, es decir, para ellos camina de derecha a izquierda; y no de izquierda a derecha, como sucede con los diestros.

Esto lo podemos apreciar en la ilustración de este trabajo, en el que vemos que su autora, una chica de 10 años, comenzó a dibujar a su madre por el lado derecho de la lámina, señalándola con el número 1, sigue con otros miembros hasta acabar con su abuelo en el izquierdo, que aparece con el número 7.

Para que comprendamos el pensamiento visual de los niños y niñas zurdos, aparte del dibujo mostrado como ilustración del artículo, selecciono otros seis sobre la temática de la familia con el fin de entender la singularidad que presentan.



Acabamos de ver el dibujo de un niño de 6 años que es zurdo. Comenzó a trazar su familia por la derecha, con la figura que se representaba a él mismo. Como se puede apreciar, el pequeño escribe con mayúsculas su nombre: ROBERTO, aunque, curiosamente, las letras las traza en sentido contrario, de modo que parece que su nombre se viera por la parte de detrás de un cristal.

De igual modo, lo hace con la palabra ‘yo’. Esta forma de escritura continúa con ‘ERMAN-A’ y ‘ELI’, que es como llama su madre. Sin embargo, escribe con corrección el nombre de su hermana y el de su padre. De este modo, comprobamos que este niño tiene dificultades en la ejecución de la escritura debido a que es zurdo y sus trazos son los simétricos a los de los diestros.



En este segundo caso, correspondiente también a un niño de 6 años que se encuentra comenzando Primaria, el autor ha resuelto el problema de la escritura que se le presentaba al anterior. No obstante, como es zurdo, su visión se construye también de derecha a izquierda. De este modo, el trazado de los personajes lo inicia por su mamá, para pasar a dibujarse él mismo.

En tercer lugar, lo hace con su mascota, puesto que tiene una relación afectiva muy grande con ella. Tras la casa, aparece en cuarto lugar su padre, cerrando con su hermano. Desde el punto de vista del significado del conjunto, comprobamos el alto animismo que ha plasmado en la escena, sea del sol, la luna, los animales, la mariposa e, incluso, de un corazón que flota en el aire.



Avanzamos en edad y nos situamos en el dibujo realizado por un niño de 7 años. Comprobamos que es zurdo dado que comenzó el grupo familiar por la derecha dibujando a su hermano mayor, pasó luego a su madre y, finalmente, a su padre.

Llama la atención que no se representara a sí mismo, pero, tal como sabemos, el no dibujarse dentro del grupo familiar es manifestación de un fuerte conflicto emocional. En su caso se debe a que los problemas que le ha generado su condición de zurdo no han sido bien resueltos, de forma que lo manifiesta negándose aparecer en la escena familiar.



La pervivencia del predominio visual en la dirección marcada de derecha a izquierda se mantiene y se consolida en los zurdos con el paso de los años, a pesar de que hayan tenido que aprender a escribir en sentido contrario al que se posee en la mano izquierda. Es lo que le acontece a esta niña de 8 años que, al plasmar la escena de su familia, comienza por su gato, ubicado en la derecha del cuadro.

Tal como podemos apreciar, continúa por su hermano, después por sí misma y su hermano mayor hasta acabar con el padre. Desde el punto de vista emocional se comprende que inicie el trabajo con su mascota, y que, posteriormente, se encuentre en medio de sus dos hermanos, criterio bastante habitual en el dibujo del tema de la familia.



Otro aspecto a considerar en el desarrollo de los zurdos, tal como he apuntado, es el sentido de giro del trazado de las curvas: mientras que los diestros lo hacemos en el contrario al que siguen las agujas del reloj, tal como lo logramos, por ejemplo, cuando trazamos el número 6. (Recordemos un juego infantil en el que trazando se decía: “Este es un seis, este es un cuatro, esta es la cara de tu retrato”).

Los zurdos, por su lado, al emplear la mano izquierda, lo hacen siguiendo el mismo sentido de giro de las agujas del reloj. Esto conlleva a que el trazado de los rostros de perfil de las personas lo realicen mirando hacia el lado derecho, como vemos en este dibujo de un chico de 11 años, cuya familia, como podemos apreciar, es incondicional del Barcelona.



Para cerrar este trabajo sobre los dibujos de niños y niñas zurdos, quisiera mostrar el de un chico de 12 años que presenta un alto grado de inseguridad. A diferencia de la mayoría de los mostrados anteriormente, su carácter de zurdo le ha generado importantes problemas en su autoestima, puesto que la familia ha estado intentando corregir este supuesto “defecto”. Esto ha conllevado a que no tenga seguridad en sí mismo, como podemos apreciar en que no sabe si seguir una dirección u otra, tal como podemos apreciar por la alternancia en la realización y en la numeración de los personajes.

Por otro lado, el hecho de que haya dibujado a los miembros sin brazos es manifestación de la ausencia de confianza y de distanciamiento emocional entre ellos, puesto que los brazos y las manos no solo sirven para que hagamos cosas, sino también para abrazarnos, que es la expresión de afecto y cariño con el que nos tratamos unos a otros.

AURELIANO SÁINZ

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