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  • 9.10.18
El delegado de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Alcalde, visitó ayer la investigación arqueológica que se lleva a cabo en el término municipal de Montemayor, en el emplazamiento romano de Ulia, donde se libraron algunas de las más enconadas batallas y asedios de la Guerra Civil romana entre Julio César y Pompeyo el Grande a mediados del siglo I antes de Cristo, en cuyo marco se ha hallado un carro íbero de "incomparable" estado de conservación.



Alcalde destacó la importancia de este hallazgo inesperado en el marco de los trabajos de prospección realizados por un equipo multidisciplinar de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), dirigido por el profesor Fernando Quesada Sanz. En este sentido, Alcalde subrayó que los vestigios de un carro íbero corresponden con lo que "probablemente sea la tumba de una persona de muy alto rango de la cultura Ibérica, entre los siglos VI y I antes de Cristo".

De esta forma, hasta el momento se ha localizado un conjunto de cuatro grandes ruedas ibéricas de hierro depositadas casi enteras, con sus llantas, forro de la pina y de los radios, bocines; todo en lámina de hierro forjado y remachado, en un estado de conservación excepcional.

Así, el hallazgo íbero es similar al de las ruedas de la Cámara de Toya en Jaén o las necrópolis de Baza y del Mirador de Rolando en Granada, fechadas en torno al siglo IV antes de Cristo, aunque las ruedas de Montemayor están mucho más completas y parecen de factura más compleja. Además, los trabajos constatan que bajo las cuatro ruedas están apareciendo importantes restos de bronce, como anillas, pasarriendas del carro, y las cubiertas del yugo, junto con elementos de hierro del timón, así como dos bocados de caballo en hierro de tipo ibérico.

El carro, desmontado, parece haber sido cuidadosamente colocado, capa por capa, junto con restos muy fragmentados de huesos calcinados y cenizas. El conjunto fue cubierto con cantos rodados del propio nivel geológico del cerro. "Hasta el momento no se conoce un hallazgo comparable en toda la Península por la complejidad del conjunto y su estado de conservación", destacó el delegado.

Por todo ello, los trabajos de investigación se centran ahora en confirmar que esta tumba o depósito de ofrenda forme parte de una de las necrópolis de la antigua ciudad ibérica, muchas de ellas saqueadas y destruidas por expolio durante años.

Zona de batallas

Junto al hallazgo del carro íbero, el delegado de Cultura, Turismo y Deporte destacó que hay "noticias suficientes" sobre diversos hallazgos como armas, proyectiles de honda o monedas, como para pensar que en torno a la ciudad se asentaron campamentos militares y se libraron fuertes batallas, lo que parece coincidir con los textos que hablan de la lucha librada por el gobernador cesariano Quinto Casio Longino en el año 48 a. C. contra su enemigo Marcelo y, dos años después, del propio César contra los hijos de Pompeyo.

Para ello, esta prospección de superficie en curso emplea las más modernas y detalladas tecnologías de detección y de cartografía digital, que combinan localización mediante detectores y GPS con Sistemas de Información Geográfica, todo ello contrastado con el análisis de las fuentes literarias grecolatinas.



De esta forma, los arqueólogos ya han localizado con precisión varias docenas de proyectiles de honda (glandes) en plomo, proyectiles de artillería romanos en forma de pesados virotes de hierro, puntas de flecha, clavos de botas militares romanas (caligae), monedas romanas e indígenas de la zona y otros cientos de objetos, lo que supone un verdadero éxito que aporta datos nuevos a las campañas de César en Andalucía y ayuda a confirmar la identidad del municipio de Ulia.

"La localización de los posibles campamentos de los asedios y batallas durante las Guerras Civiles de César dista de estar completado, y se prevé su continuidad durante dos o tres años, pero los trabajos de esta campaña documentan un posible eje de avance y ataque por los cerros y colinas al norte de la ciudad", concretó Alcalde.

Los trabajos de prospección se realizan por un equipo multidisciplinar, bajo la dirección de campo del doctor Javier Moralejo Ordax, en el marco de un Proyecto de Investigación de Excelencia de I+D-i (Ministerio de Ciencia e Innovación) dirigido por el profesor Fernando Quesada Sanz, director del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UAM. Este proyecto está dedicado al estudio de la implantación romana en la Andalucía ibérica, y viene realizando otros importantes trabajos en el Cerro de la Cruz (Almedinilla) y Cerro de la Merced (Cabra).

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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