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  • 24.6.19
La primera novela de Eva García Sáenz de Urturi (Victoria, 1972) vio la luz en 2012, La saga de los longevos. Desde entonces, publica libro por año. Los señores del tiempo, que ve la luz ahora, es el desenlace de la Trilogía de la Ciudad Blanca. En 2014 presentó la segunda entrega de la saga, Los hijos de Adán, y también la novela histórica Pasaje a Tahití. En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal.



—En el primer capítulo de tu novela un empresario muere envenenado con la “mosca española”, es decir, la viagra medieval. ¿No encontraste a mano otro veneno con menos significado emocional?

—Emocional y casi erótico. Tenía un significado muy potente. El hecho de que un hombre quisiera usar un estimulante potente como era la viagra y que pudiese morir por sobredosis, y muere de esa manera tan horrible que es con las tripas abrasadas. Me parecía una manera muy potente de empezar un thriller.

—Con 'Los señores del tiempo' pones un cierre épico a la 'Trilogía de la Ciudad Blanca'. ¿Exhausta o con ganas de volver a los ruedos y enredos de otra historia?

—Como escritora, siempre se te ocurren historias. Lo que es cierto es que he publicado seis novelas y me he ganado el privilegio de la próxima novela disfrutarla y no seguir los dictados de los lectores de lo quiero ya.

—Esta entrega es, además, un 'thriller' y una novela medieval. Dos libros en un libro. Pero es el libro donde la Historia tiene más peso.

—Los tres libros de la trilogía son novela policíaca con poso histórico importante, pero en esta realmente te encuentras una novela histórica, una novela medieval, y ocupando la mitad de las páginas dentro del thriller. La novela histórica y un thriller.

—Un cierre épico para dar al lector la sensación de haber emprendido un viaje emocional que, después de todo, valió la pena.

—Sí. Lo bueno es que ha sido satisfactorio para mí escribirlo pero ha sido un libro que, como ves, ha sido número uno de ventas en España. Arrastraba a los otros dos. Las críticas han sido unánimes. En ese sentido, creo que el viaje emocional de los lectores ha sido muy satisfactorio. Han quedado satisfechos con el cierre.

—Como decías, crímenes cometidos hoy con métodos de la Edad Media. Y además son de lo más refinado.

—Sí, sí. Siempre me propuse matar sin sangre en mis tres libros. En todos los asesinatos: abejas que se metían en la garganta e impedían la respiración y los mataban, el lenguamiento, las emparedadas o la viagra. Me lo había propuesto como un reto creativo y lo he conseguido.

—Los lectores conocerán en estas páginas el destino que le has preparado al inspector Kraken. Pero adelántanos si lo entierras ya o le tienes preparado otro destino.

—Siempre digo que es muy prematuro. A meses de publicar una novela, y más con el éxito que está teniendo y con la gira que estamos teniendo, preguntar al lector por lo siguiente o por si va a rescatar a personajes de anteriores éxitos, es muy prematuro. Mentalmente, creativamente, no estoy en ese punto de plantearme nada.

—700.000 lectores, 51 ediciones y 8 traducciones. ¿Difícil de superar o piensas seguir sumando?

—Siempre hay que sumar y ha pasado desde la primera novela hasta esta sexta. La plataforma de lectores ha ido creciendo, creciendo, creciendo. Siempre he ido ganando lectores con cada libro. No sé por qué

—Tus lectores te escriben pidiendo, como en la plaza de toros, que saques el pañuelo blanco e indultes a algún personaje. ¿Eres indulgente o te puede el drama que alimenta tus venas?

(Ríe). Pues me pedían que no matase al abuelo y no lo mataré en la vida. Porque le presté mi propia voz al protagonista. Como decía Hemingway, hay que matar a los seres queridos. A otros sí que les he cercenado la vida. Me ha dolido mucho, y los lectores también me lo dicen.

—He leído que te documentas a fondo. Acudes a cursos de autopsias, perfilación, inspecciones técnicas oculares. ¿Viste algo desagradable que no te atreviste a escribir o la vocación te puede?

—No. Lo que sirvió precisamente fue tan desagradable de ver en las autopsias, leer atestados reales desde las comisarías de España, leer tantos casos reales, y las fotos sobre todo. Las fotos de quemados, de falsos ahorcados. Me sirvieron para no meterlos.

—La primera novela, 'El silencio de la ciudad blanca', está siendo adaptada al cine por Daniel Calparsoro. Javier Rey y Belén Rueda, de protagonistas. ¿Qué más sabemos?

—Se rodó el pasado verano en Vitoria y en Madrid, en agosto y en septiembre. Ahora mismo están con el montaje y será el gran estreno este año para final de verano. Va a ser el gran lanzamiento del año para Atresmedia.

—Los fanáticos de tu serie se definen, por tu personaje, como “krakenianos”. ¿Logras controlarlos?

—No. Son ya masa propia. Ten en cuenta que 700.000 mentes, y obsesionadas con Kraken, con el abuelo, han hecho muy propia la novela y Dios sabe qué opinan de todo en las redes sociales y, bueno, son muy posesivas también con la novela con quién vas a poner de Kraken en la película, a quién vas a poner de Alba. Se lo han tomado como muy propio. Muy fenómeno fan.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

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