Bodegas Robles recibió ayer por la tarde, en el castillo de El Gran Capitán de Montilla, el Premio San Isidro a la Excelencia Agroalimentaria 2026, un reconocimiento concedido por el Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía a la trayectoria de esta firma montillana, referente de la producción ecológica en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y en el conjunto del sector agroalimentario andaluz.
El galardón fue recogido por Pilar Robles Rubio, responsable de Logística de la bodega y encargada, por tanto, de asegurar que la vendimia funcione con precisión y de que la uva llegue en el momento justo y en las mejores condiciones para garantizar la calidad que, desde siempre, ha distinguido los vinos y vinagres ecológicos de esta firma casi centenaria. Junto a ella, también recibió el premio la enóloga de la bodega, Rocío Márquez Ortega, cuyo conocimiento y pasión por la agricultura ecológica han marcado buena parte del camino seguido por Robles en las últimas décadas.
El acto reunió a representantes institucionales, autoridades del sector agroalimentario, profesionales del ámbito ecológico y personas vinculadas al mundo de la cultura y el territorio. Entre los asistentes se encontraban la alcaldesa de Moriles, Francisca Carmona; el alcalde de Montalbán, Miguel Ruz; el presidente de la Fundación Savia, Francisco Casero; el actor cordobés Juan Carlos Villanueva; y Miguel Ángel Molinero, director de Rurápolis e Innohelp.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó el valor del reconocimiento concedido a Bodegas Robles, especialmente por proceder del propio sector agroalimentario. En ese sentido, el regidor montillano comentó que “todos los reconocimientos son importantes, pero cuando vienen del mismo sector y de los propios profesionales, quizás tienen más valor”.
El primer edil también vinculó la elección del castillo de El Gran Capitán con el sentido del propio premio y resaltó la “excelencia de nuestro sector vitivinícola y, también, de Bodegas Robles”, de la que Rafael Llamas alabó su "forma de entender la agricultura".
Por su parte, el presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera, subrayó la relevancia de la familia Robles dentro del sector ecológico español. “Bodegas Robles es, para la producción ecológica, santo y seña en muchos sentidos, no solo en el sector de la viña y el vino sino, además, en el campo de la innovación”. Y en esa misma línea, recordó que la firma montillana comenzó a trabajar en estos aspectos cuando la producción ecológica aún no tenía el desarrollo normativo y social de la actualidad.
“Bodegas Robles empezó a hacer vino ecológico mucho antes de que existiera el Reglamento de Vinos Ecológicos”, manifestó el presidente de Ecovalia, que también puso el acento en la capacidad de la empresa para innovar en torno a la elaboración de sus vinos, vinagres y otros productos agroalimentarios.
Como presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera hizo hincapié en que “el sector de la producción ecológica es muy innovador” y destacó su capacidad de respuesta ante los retos vinculados a la energía, la tecnología, los fertilizantes y los costes de producción.
En ese sentido, el representante de Ecovalia recordó que “Córdoba es, dentro de la región más importante en producción ecológica en España, una provincia con más de 258.000 hectáreas de producción ecológica, que la hacen liderar la producción ecológica nacional”. Y se mostró convencido de que en esa posición de liderazgo "tiene mucha responsabilidad la familia Robles".
También intervino Francisco Acosta, delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, quien felicitó al Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos por la concesión del premio y reconoció el trabajo desarrollado por Bodegas Robles.
Acosta afirmó que el galardón era “muy merecido” y destacó que se trata de “una empresa prácticamente centenaria, que ha sabido innovar y ser pionera en el cultivo ecológico de la vid”. Asimismo, el delegado territorial defendió el papel de empresas como Bodegas Robles en la proyección de Córdoba y Andalucía dentro del sector ecológico.
Por su parte, Daniel Pizarro, delegado en Córdoba del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía, defendió la importancia de la profesión en el desarrollo agrario, agroindustrial y medioambiental de Córdoba. En su intervención, recordó que “nuestra provincia puede presumir de tener una alta potencialidad agraria, agroindustrial y medioambiental” y aludió al peso de las denominaciones de origen, las cooperativas, las empresas del sector y los grupos de investigación vinculados a la universidad y a otros centros técnicos.
La entrega del Premio San Isidro a la Excelencia Agroalimentaria 2026 contó con la intervención de María del Pilar Ramírez Pérez, coordinadora del Área de Ingeniería y Tecnología Agroalimentaria en el Centro Ifapa de Cabra, que pronunció una conferencia sobre sostenibilidad en la agricultura, en la que alabó el papel innovador desempeñado por Bodegas Robles.
Durante su intervención, Ramírez hizo especial hincapié en el Robles Brut Nature, el primer vino espumoso ecológico elaborado al cien por cien con uvas Pedro Ximénez, que surgió tras cinco años de estrecha colaboración entre la firma montillana y el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Cabra.
Más allá del reconocimiento recibido ayer por la tarde, Bodegas Robles cuenta con una trayectoria que se remonta a 1927, cuando la familia comenzó a elaborar vinos en Montilla. A finales de los años noventa, la tercera generación tomó el relevo en la bodega e instauró el desarrollo sostenible como eje estratégico, con proyectos de investigación orientados a establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal y a elaborar vinos generosos ecológicos capaces de expresar la identidad de la tierra y de la variedad Pedro Ximénez.
A principios de 2000, la firma montillana decidió incorporarse de lleno a la viticultura ecológica y al trabajo con levaduras autóctonas, hasta llegar al actual cambio de paradigma enfocado en la sostenibilidad social, económica y medioambiental y en los compromisos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico y es considerada la primera bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos.
“El mensaje es sencillo: cuanto más cuidamos el ecosistema, mejor producción de vino y de uva obtenemos a largo plazo”, subraya el gerente de Bodegas Robles, Francisco Robles, quien recalca que “después de más de dos décadas promoviendo la biodiversidad en nuestros viñedos, reconocimientos como el TOP15 de Bodegas de la Década (2011 a 2020) nos confirman que elegimos el lado correcto”.
En esa misma línea, el responsable de la bodega ha insistido en el papel que desempeña la cubierta vegetal de sus viñedos para aportar una “cualidad diferenciada” a los vinos, además de suponer la “primera línea de defensa contra el cambio climático”. No en vano, la mayoría de vides en España son de secano y, por ello, la pérdida de suelo y de carbono orgánico representa uno de los mayores problemas medioambientales.
De este modo, en el viñedo familiar de Bodegas Robles se ha desarrollado una cubierta vegetal de especies silvestres autóctonas de raíz corta y fijadoras de nitrógeno, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas. Esta referencia familiar de innovación, calidad y sostenibilidad representa el 40 por ciento de las hectáreas de viñedo ecológico con las que cuenta la provincia de Córdoba.
A lo largo de su trayectoria, la bodega ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el TOP15 Bodegas de la Década (2011 a 2020) otorgado por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, el Premio BBVA al Mejor Producto Sostenible de España 2024, el Premio Enoturismo “Rutas del Vino de España” 2016 o el Premio Alimentos de España 2014.
“Cultivamos las uvas con la intensidad de sabores y aromas que nos permite la agricultura ecológica, vigilamos su proceso natural y trasladamos toda esa riqueza del fruto en el vino”, resalta Francisco Robles, una frase que sintetiza el modelo por el que la bodega montillana recibió ayer por la tarde el Premio San Isidro a la Excelencia Agroalimentaria 2026 en un enclave patrimonial de Montilla especialmente ligado a la historia de la ciudad.
El galardón fue recogido por Pilar Robles Rubio, responsable de Logística de la bodega y encargada, por tanto, de asegurar que la vendimia funcione con precisión y de que la uva llegue en el momento justo y en las mejores condiciones para garantizar la calidad que, desde siempre, ha distinguido los vinos y vinagres ecológicos de esta firma casi centenaria. Junto a ella, también recibió el premio la enóloga de la bodega, Rocío Márquez Ortega, cuyo conocimiento y pasión por la agricultura ecológica han marcado buena parte del camino seguido por Robles en las últimas décadas.
El acto reunió a representantes institucionales, autoridades del sector agroalimentario, profesionales del ámbito ecológico y personas vinculadas al mundo de la cultura y el territorio. Entre los asistentes se encontraban la alcaldesa de Moriles, Francisca Carmona; el alcalde de Montalbán, Miguel Ruz; el presidente de la Fundación Savia, Francisco Casero; el actor cordobés Juan Carlos Villanueva; y Miguel Ángel Molinero, director de Rurápolis e Innohelp.
El alcalde de Montilla, Rafael Llamas, destacó el valor del reconocimiento concedido a Bodegas Robles, especialmente por proceder del propio sector agroalimentario. En ese sentido, el regidor montillano comentó que “todos los reconocimientos son importantes, pero cuando vienen del mismo sector y de los propios profesionales, quizás tienen más valor”.
El primer edil también vinculó la elección del castillo de El Gran Capitán con el sentido del propio premio y resaltó la “excelencia de nuestro sector vitivinícola y, también, de Bodegas Robles”, de la que Rafael Llamas alabó su "forma de entender la agricultura".
Por su parte, el presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera, subrayó la relevancia de la familia Robles dentro del sector ecológico español. “Bodegas Robles es, para la producción ecológica, santo y seña en muchos sentidos, no solo en el sector de la viña y el vino sino, además, en el campo de la innovación”. Y en esa misma línea, recordó que la firma montillana comenzó a trabajar en estos aspectos cuando la producción ecológica aún no tenía el desarrollo normativo y social de la actualidad.
“Bodegas Robles empezó a hacer vino ecológico mucho antes de que existiera el Reglamento de Vinos Ecológicos”, manifestó el presidente de Ecovalia, que también puso el acento en la capacidad de la empresa para innovar en torno a la elaboración de sus vinos, vinagres y otros productos agroalimentarios.
Como presidente de Ecovalia, Álvaro Barrera hizo hincapié en que “el sector de la producción ecológica es muy innovador” y destacó su capacidad de respuesta ante los retos vinculados a la energía, la tecnología, los fertilizantes y los costes de producción.
En ese sentido, el representante de Ecovalia recordó que “Córdoba es, dentro de la región más importante en producción ecológica en España, una provincia con más de 258.000 hectáreas de producción ecológica, que la hacen liderar la producción ecológica nacional”. Y se mostró convencido de que en esa posición de liderazgo "tiene mucha responsabilidad la familia Robles".
También intervino Francisco Acosta, delegado territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, quien felicitó al Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos por la concesión del premio y reconoció el trabajo desarrollado por Bodegas Robles.
Acosta afirmó que el galardón era “muy merecido” y destacó que se trata de “una empresa prácticamente centenaria, que ha sabido innovar y ser pionera en el cultivo ecológico de la vid”. Asimismo, el delegado territorial defendió el papel de empresas como Bodegas Robles en la proyección de Córdoba y Andalucía dentro del sector ecológico.
Por su parte, Daniel Pizarro, delegado en Córdoba del Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Andalucía, defendió la importancia de la profesión en el desarrollo agrario, agroindustrial y medioambiental de Córdoba. En su intervención, recordó que “nuestra provincia puede presumir de tener una alta potencialidad agraria, agroindustrial y medioambiental” y aludió al peso de las denominaciones de origen, las cooperativas, las empresas del sector y los grupos de investigación vinculados a la universidad y a otros centros técnicos.
La entrega del Premio San Isidro a la Excelencia Agroalimentaria 2026 contó con la intervención de María del Pilar Ramírez Pérez, coordinadora del Área de Ingeniería y Tecnología Agroalimentaria en el Centro Ifapa de Cabra, que pronunció una conferencia sobre sostenibilidad en la agricultura, en la que alabó el papel innovador desempeñado por Bodegas Robles.
Durante su intervención, Ramírez hizo especial hincapié en el Robles Brut Nature, el primer vino espumoso ecológico elaborado al cien por cien con uvas Pedro Ximénez, que surgió tras cinco años de estrecha colaboración entre la firma montillana y el Instituto de Formación Agraria y Pesquera de Cabra.
Casi cien años de historia
Más allá del reconocimiento recibido ayer por la tarde, Bodegas Robles cuenta con una trayectoria que se remonta a 1927, cuando la familia comenzó a elaborar vinos en Montilla. A finales de los años noventa, la tercera generación tomó el relevo en la bodega e instauró el desarrollo sostenible como eje estratégico, con proyectos de investigación orientados a establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal y a elaborar vinos generosos ecológicos capaces de expresar la identidad de la tierra y de la variedad Pedro Ximénez.
A principios de 2000, la firma montillana decidió incorporarse de lleno a la viticultura ecológica y al trabajo con levaduras autóctonas, hasta llegar al actual cambio de paradigma enfocado en la sostenibilidad social, económica y medioambiental y en los compromisos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico y es considerada la primera bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos.
“El mensaje es sencillo: cuanto más cuidamos el ecosistema, mejor producción de vino y de uva obtenemos a largo plazo”, subraya el gerente de Bodegas Robles, Francisco Robles, quien recalca que “después de más de dos décadas promoviendo la biodiversidad en nuestros viñedos, reconocimientos como el TOP15 de Bodegas de la Década (2011 a 2020) nos confirman que elegimos el lado correcto”.
En esa misma línea, el responsable de la bodega ha insistido en el papel que desempeña la cubierta vegetal de sus viñedos para aportar una “cualidad diferenciada” a los vinos, además de suponer la “primera línea de defensa contra el cambio climático”. No en vano, la mayoría de vides en España son de secano y, por ello, la pérdida de suelo y de carbono orgánico representa uno de los mayores problemas medioambientales.
De este modo, en el viñedo familiar de Bodegas Robles se ha desarrollado una cubierta vegetal de especies silvestres autóctonas de raíz corta y fijadoras de nitrógeno, como las trebolinas, las amapolas o las leguminosas. Esta referencia familiar de innovación, calidad y sostenibilidad representa el 40 por ciento de las hectáreas de viñedo ecológico con las que cuenta la provincia de Córdoba.
A lo largo de su trayectoria, la bodega ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el TOP15 Bodegas de la Década (2011 a 2020) otorgado por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino, el Premio BBVA al Mejor Producto Sostenible de España 2024, el Premio Enoturismo “Rutas del Vino de España” 2016 o el Premio Alimentos de España 2014.
“Cultivamos las uvas con la intensidad de sabores y aromas que nos permite la agricultura ecológica, vigilamos su proceso natural y trasladamos toda esa riqueza del fruto en el vino”, resalta Francisco Robles, una frase que sintetiza el modelo por el que la bodega montillana recibió ayer por la tarde el Premio San Isidro a la Excelencia Agroalimentaria 2026 en un enclave patrimonial de Montilla especialmente ligado a la historia de la ciudad.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JUAN PABLO BELLIDO
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