Ir al contenido principal

Aureliano Sáinz | Nabil

Con cierta frecuencia suelo citar al psicólogo de origen austríaco Viktor Lowenfeld (1903–1960), quien, una vez que huyó de su país ante la amenaza nazi, acabó instalado en Estados Unidos, donde se especializó en el arte infantil. A él se le debe una de las obras más importantes en el campo de la pedagogía del arte de niños y adolescentes.


Su libro Desarrollo de la capacidad creadora, publicado a mediados del siglo pasado, supuso un cambio radical en la enseñanza de las artes plásticas en los primeros estadios de la vida de las personas. Sus postulados se centraban en que todos los seres humanos venimos al mundo con ciertas capacidades creativas en cualquier faceta. De este modo, es posible comprobar tempranamente quiénes se destacan en lengua, matemáticas, ciencias, educación física, deporte, dibujo, música, danza, etcétera.

Apunto esto porque al campo de las artes visuales (dibujo, pintura, escultura) no se le presta mucha atención, por lo que los talentos que aparecen en niños o niñas pasan desapercibidos, dando lugar a que en bastantes casos acaben sin desarrollarse, ya que, en la enseñanza formal y en nuestro país (paradójicamente, la tierra de Velázquez, Zurbarán, Goya, Dalí, Picasso…), se encuentran abiertamente relegadas.

Esto ha dado lugar a que yo haya seguido con atención el desarrollo de escolares en este ámbito creativo, especialmente cuando los padres me han mostrado sus trabajos en los que veía que se daba una inteligencia visual muy notable en ellos. De este modo, podía ayudarles y explicar a sus progenitores lo que significaban esos talentos tempranos que había que seguirlos para que no se perdieran cuando se llega a lo que los investigadores en el arte infantil llamamos la crisis del dibujo, que suele darse hacia los 10 u 11 años.


Una vez explicadas sucintamente las ideas básicas que dan sentido a este escrito, quisiera centrarme en un caso de talento infantil que recientemente he conocido. Se trata de Nabil, un niño que hace poco ha cumplido siete años. Yo lo conocía siendo muy pequeño. Solía verlo cuando me encontraba con su abuelo Miguel, quien lo llevaba de paseo en un carrito por algunas calles del centro de Córdoba.

Pasado el tiempo, en una ocasión que me vi con este buen amigo, ya que coincidimos en una conferencia en la sala de columnas del antiguo rectorado de la Universidad de Córdoba. Allí me enseñó con bastante entusiasmo los dibujos que su nieto realizaba.


Fuimos viéndolos en el móvil de uno en uno de manera ordenada temporalmente, comenzando por los realizados a los 5 años (caso de los dos anteriores) hasta los que realizó con 6 años. Miguel me los mostraba al tiempo que me explicaba qué representaba cada una de las figuras. Pude comprobar que Nabil utilizaba los instrumentos tradicionales del dibujo, lápices o rotuladores, al igual que la pintura, especialmente la acuarela, que es la que utilizó para realizar la figura femenina que acabamos de ver.


Por su edad, Nabil se encuentra en lo que yo denomino en mis trabajos de investigación como etapa del comienzo de la figuración, en el sentido de que, una vez abandonada la etapa de los garabatos, con la que todos los niños y niñas del mundo comienzan a realizar sus primeros trazados, pasan a representar lo que ellos ven del mundo exterior, siendo la figura humana el tema que ellos prefieren abordar.

De este modo, y de forma sorprendente, puesto que es un retrato de busto, a la edad de seis años es capaz de representarse junto con su hermano pequeño y su prima. Desde el punto de vista evolutivo, esto pueden realizarlo escolares que se encuentran en la etapa del comienzo del realismo visual, que se inicia a la edad de 12 años.


De igual modo, muestra su memoria visual y su talento gráfico cuando dibuja con rotuladores la imagen de su padre, tumbado en el sofá, mirando al espectador y con los rasgos propios de la figura paterna.

Es, pues, un caso muy avanzado de lo que llamamos como inteligencia visual, rasgo, con mayor o menor intensidad, de los seres humanos que, por cierto, en nuestro país está muy poco estudiado en el campo de la psicología, ya que se centra en los aspectos lingüísticos, pero que deja de lado un campo tan importante como son las imágenes que cotidianamente se forman en nuestra mente.


Quiero cerrar esta presentación con el dibujo que realizó en la hoja de un cuaderno de una de las figuras del fútbol actualmente más admiradas por los escolares a los que les gusta este deporte: Lamine Yamal. Creo que con el rostro de este futbolista, junto con los otros cuatro trabajos seleccionados, se manifiesta la rápida evolución que ha tenido en muy poco tiempo, pues pasa del esquematismo de la primera figura que hemos visto a la riqueza gráfica de los tres últimos dibujos.

Por suerte para Nabil, tanto sus padres como su abuelo Miguel son conscientes de la capacidad creativa que tiene en el campo del dibujo y la pintura, por lo que lo siguen atentamente para que esta cualidad no la abandone y continúe avanzando, ya que el camino es largo, como suele acontecer cuando se desea alcanzar logros relevantes.

AURELIANO SÁINZ
FOTOGRAFÍA: MIGUEL SANTIAGO

EVA LARA - ASESORA PERSONAL INMOBILIARIA - MONTILLA (CÓRDOBA)

COOPERATIVA AGRÍCOLA LA UNIÓN (MONTILLA) — VÍBELO — BLANCO PEDRO XIMÉNEZ FRIZZANTE


© 2020 Santaella Digital · Quiénes somos · diarioandaluciadigital@gmail.com

Designed by Open Themes & Nahuatl.mx.