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Mostrando entradas con la etiqueta Negro sobre blanco [Aureliano Sáinz]. Mostrar todas las entradas
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  • 28.7.19
Hay momentos en las vidas de las personas en los que tienen que enfrentarse a retos, unos imprevistos y otros previsibles, que suponen cambios sustanciales dentro de las trayectorias personales. Uno de esos desafíos se produce cuando se tiene que abandonar obligatoriamente el trabajo que se ha llevado a lo largo de muchos años y que ha supuesto una parte importante de la identidad propia.



Me estoy refiriendo a la jubilación, palabra cargada de enormes y diversos significados para quienes tienen que acceder a la misma en fechas cercanas. Como todos sabemos, la jubilación es la transición de una vida laboralmente activa a la situación de baja en aquel trabajo que se llevado a lo largo de los años.

En algunos casos, este paso se vive como un alivio, pues supone el merecido descanso de una actividad que con el tiempo se ha hecho agotadora y se desea tener oportunidades para uno mismo y dedicarse a aquello que no se pudo hacer antes o a tareas ya decididas libremente.

En otros, sin embargo, supone una ruptura con una labor con la que uno puede identificarse y que, a pesar de las adversidades, ha sido un trabajo verdaderamente gratificante, por lo que dejarlo supone un verdadero pesar.

Dentro del ámbito en el que me muevo, conozco algunos profesores que aman de verdad este trabajo y que la llegada de la jubilación la viven con cierta tristeza. Es el caso de Miguel Ángel Santos, gran amigo, catedrático de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga, con quien he compartido varias tesis doctorales, con especial recuerdo a la última que dirigía y de la que formé parte del tribunal que la evaluaba.

Miguel Ángel, tiempo atrás, llegó los setenta años, fecha de la jubilación obligatoria para el profesorado de la Universidad española (la voluntaria, tal como he apuntado en otra ocasión, es a los 65 años, edad a la que la mayoría se acoge). Solicitó y se le concedió estar como profesor emérito durante tres años más, que ya los ha cubierto, por lo que, a su pesar, tiene que dejar académicamente este trabajo que le apasiona. Sin embargo, continúa de manera activa como escritor e infatigable conferenciante.

Puesto que vivimos en dos ciudades andaluzas distintas, el contacto habitual lo mantenemos a través de su blog, El Adarve, en el que participamos muchos docentes, no solo españoles sino también latinoamericanos, puesto que Miguel Ángel visita algunos de sus países con frecuencia, para participar en cursos o impartir conferencias en aquellas ciudades que se lo han pedido.

En El Adarve ya he colgado algunos de los artículos que he escrito y han aparecido en Azagala, por lo que de la revista ya tienen noticias en Argentina, Méjico, Colombia, Chile y Uruguay, conociendo, por otro lado, dónde se encuentra Alburquerque, dado que en los escritos o en los propios artículos hablo de mi tierra.

Y ahora, para que sepamos algo de su blog, quisiera incluir un extracto de la carta que le remití cuando publicó el artículo titulado Docentes jubilados en Cantabria. Lo hice al regreso de un desplazamiento que realicé a Málaga para formar parte del tribunal que enjuició la tesis doctoral de una profesora, antigua alumna suya, y de la que era director de su trabajo.



Querido Miguel Ángel:

¡Qué magnífica idea el que una Comunidad autónoma, como es el caso de Cantabria, tenga un Día del Docente y que en el acto de celebración se rinda homenaje a todos aquellos que se han jubilado!

Eso habría que proponerlo en el resto de las Comunidades, pues, como bien apuntas, resulta ser un modo de gratitud hacia todos aquellos, hombres y mujeres, que dedicaron su vida a la hermosa tarea de formar a las nuevas generaciones, atravesando y sorteando toda clase de dificultades y obstáculos para que la nave no zozobrara en ese incierto navegar que es la formación de personas con los mejores conocimientos y valores que la humanidad nos ha legado y tenemos que transmitir.

(…) Lamenté no quedarme a la cena de la tesis celebrada en Málaga para celebrar la brillante intervención que hizo tu alumna de doctorado y compartir con vosotros la charla colectiva que cierra estos eventos, y en la que ya, lejos de los nervios de quienes se tienen que someter a estas relevantes pruebas, se habla de temas próximos y distantes.

Lo cierto es que era la primera vez que se me invitaba a un tribunal de tesis cuya lectura se hacía por la tarde; siempre habían sido por las mañanas, y las comidas eran la continuación, por otros medios, de esos encuentros de compañeros y amigos que tanto me gustan. Pensé que, quizás, se tomarían unas copas después, por lo que saqué el billete de vuelta de manera anticipada para el último tren que volvía a Córdoba, lo que me hacía imposible quedarme con vosotros.

Al llegar a casa, Flora me preguntó: “¿Qué tal ha ido todo?”. Estuvimos charlando largo rato sobre el tema. Le expliqué todos los pormenores. Entre la información que le proporcioné, le manifesté: “La tesis era excelente al igual que la exposición que hizo Estefanía. Pero lo que más me sorprendió fue la soltura, la seguridad y la claridad de ideas con las que respondió a las numerosas preguntas, de todo tipo, que le habíamos hecho… Creo que ha sido una de las mejores defensas que he escuchado de alguien que tiene que enfrentarse a un tribunal de tesis doctoral”.

(…) Sé que tu jubilación se acerca y que esta tesis ha sido la última que has dirigido en nuestro país. Sin embargo, el trabajo en este mundo que te apasiona no se cierra, dado que vas a continuar en otras formas y que El Adarve, espacio en el que nos encontramos cada fin de semana, nos sirve para que reflexionemos y debatamos, entre otras cosas, de la educación y la enseñanza, al tiempo que nos aúna con otros profesores de Iberoamérica.

Querido Miguel Ángel, siempre te tendré como el amigo y compañero inteligente, sincero y generoso que has sido y que ha respondido en todas las ocasiones que he acudido a ti a pedir cualquier tipo de ayuda o colaboración. No te quepa la menor duda de que siempre estarás con quienes amamos la enseñanza.

Recibe un gran abrazo de tu amigo. Aureliano

Esta es una parte de la carta que le remití a El Adarve, como reconocimiento a su ingente labor educativa a lo largo de tantos años. Ahora la presento en este diario digital porque soy consciente de que la enseñanza, en cualquiera de los niveles, no es un trabajo estrictamente individual y aislado, sino que cada uno de los que nos encontramos en ella formamos parte de un colectivo, más o menos cohesionado, que tiene un objetivo común.

Es por ello que conviene agradecer a todos aquellos compañeros (muchas veces amigos y amigas que se han forjado a lo largo del tiempo) que nos han ayudado a llevar adelante la estimulante, compleja y ardua tarea educativa. Y en el ámbito universitario, esta amistad también se refleja especialmente en la configuración de los tribunales de tesis doctorales, puesto que todo el trabajo de quienes los conforman se realiza de manera desinteresada.

Durante sus desarrollos, no es habitual realizarse fotografías. Casualmente, en cierta ocasión, y al terminar la defensa de una tesis doctoral que dirigí en la Universidad de Córdoba, uno de los asistentes a la misma nos pidió hacernos una conjuntamente. En la misma me encuentro entre grandes amigos que vinieron a formar parte de los tribunales de una de las últimas tesis que he dirigido.

Ahí, de derecha a izquierda, nos encontramos: Miguel Ángel Santos, Juan Daniel Ramírez, quien esto firma, María de los Ángeles Hermosilla, junto a Teresa y Blas, dos magníficos profesores a quienes dirigí sus tesis doctorales.

Con esta instantánea, quiero mostrar mi agradecimiento a todos los compañeros y compañeras de las distintas universidades que aceptaron formar parte de los tribunales de las muchas tesis doctorales que a lo largo de los años he dirigido y continúo dirigiendo.

Ciertamente, sin sus generosos apoyos no hubiera podido cerrar estos intensos, largos y agotadores trabajos. Es lo bueno que tiene sentir pasión por esta especial labor, que te recompensa, entre otras cosas, con la formación de grandes amistades que se forjan compartiendo los trabajos más complejos y laboriosos de la Universidad.

* * *

Posdata: La fotografía que me ha servido de ilustración de este escrito corresponde a una parte del aula donde imparto las clases prácticas de Educación Artística en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Córdoba. Allí, alumnos y alumnas, en un ambiente tranquilo, llevan a cabo sus trabajos de dibujo, pintura y diseño gráfico, sea manual o asistido por ordenador.

AURELIANO SÁINZ
  • 21.7.19
A pesar del rechazo de cierto sector de la población, lo cierto es que vivimos en sociedades multiculturales y, aunque se piense que esto es un fenómeno reciente, basta echar un vistazo a la historia para entender que los pueblos se han cruzado y mezclado entre ellos, por lo que encontrar una población pura y homogénea se convierte en una tarea casi imposible.



Esto lo sabemos de primera mano aquellos que trabajamos en el campo educativo, dado que resulta muy difícil localizar un centro público en el que no haya niños o niñas provenientes de otros países, que, en su mayoría, hablan otras lenguas y portan otras culturas, en algunos casos, muy distintas a la nuestra.

Y esas diferencias se convierten en dificultades o barreras que los escolares de familias provenientes de otros países tienen que solventar. Quizás, el idioma sea el que más pronto resuelven, dado que la adquisición del bilingüismo en las primeras edades se obtiene con relativa facilidad; no así, en edades mayores en las que la lengua materna se ha afianzado con fuerza, por lo que el aprendizaje de otro idioma se convierte en una tarea que hay que afrontarla con empeño.

Los aspectos más complicados para una buena integración, como veremos, son los religiosos, los culturales y los raciales, especialmente para aquellos niños o niñas que llegan con edades en las que esos factores los tienen muy afianzados a través de sus propias familias.

Y cuando digo religiosos me refiero a que, con frecuencia, las familias inmigrantes pertenecen a otras creencias religiosas, con unos hábitos, unas costumbres y una moral en ocasiones diferenciadas de las que existen en nuestro país.

También hay que contar con las diferencias raciales, pues, aunque en los centros se eviten las discriminaciones, son elementos que de un modo u otro pesan en los escolares, ya que los escolares inmigrantes acaban considerándose distintos a sus compañeros o compañeras de aula.

Para que veamos cómo algunos de ellos se perciben dentro de sus grupos familiares, he acudido a una selección de sus dibujos, puesto que, básicamente, nos informan de sus relaciones dentro de la familia, así como de sus ideas y emociones. Son los sentimientos que expresan en las escenas que han realizado en el aula cuando acudimos a sus colegios a plantearles que realizaran el dibujo de “una familia”, aunque, como ya sabemos, acuden a la propia, dado que no tienen un concepto genérico de familia.

Este breve del estudio de las familias inmigrantes lo comienzo con el dibujo que me sirve de ilustración del artículo, que es el que realizó una niña árabe de familia musulmana (para evitar el error bastante frecuente al confundir árabe con musulmán, debemos considerar que hay árabes que son cristianos, que pertenecen a otras confesiones religiosas o, sencillamente, son laicos).

Como podemos apreciar, el dibujo lo presenta enmarcado en un rectángulo a modo de fotografía y con cuatro pequeños corazones en los vértices. En el centro del grupo representa a sus padres, para, a continuación, y en el lado izquierdo, dibujarse a ella misma con trenzas y, en el derecho, a su hermana pequeña con coletas.

Lo más llamativo es que su madre tiene el pelo negro y lo lleva siempre cubierto por un velo; sin embargo, la niña se lo dibuja con mechas rubias y descubierto. Parece que esta tradición musulmana la incomoda, puesto que ve a las madres de sus compañeras de clase que no llevan el pelo tapado, por lo que acaba sintiéndose distinta a ellas.



Pudiera pensarse que el rechazo al velo que manifiesta la niña anterior es un caso aislado; sin embargo, tengo en el archivo más ejemplos de esta especie de desaprobación no consciente al ver a la madre con su pelo cubierto. Es lo que le acontece a este niño marroquí de 8 años que, a través del trazado de figuras muy ingenuas, representa a su madre con un pelo negro y muy largo, pero sin el velo, puesto que percibe que todas las mujeres de nuestro país no se cubren, por lo que, través del dibujo, manifiesta su rechazo al ver a su madre de manera distinta a las demás mujeres del país de acogida.



Otra de las manifestaciones que niños de familias inmigrantes expresan en sus dibujos se produce con el recuerdo que mantienen de su vida anterior y que, habitualmente, lo hacen a través del trazado de la casa que dejaron en su país de origen. Esto es lo que expresa un niño egipcio de 9 años y que lleva seis viviendo en España. Cuando en su clase se les pidió que dibujaran la familia, acudió a la representación de la suya, de modo que, al fondo de la lámina, aparecen dos casas en la lejanía: la que conoció en Egipto y la otra que es la que corresponde a España. Es el recuerdo de sus años de la primera niñez y que, posiblemente, añore.



Algo similar es lo que expresa este niño de 8 años de origen cubano que vive con su familia en nuestro país. En su caso, no ha tenido problemas a la hora de oscurecer el color de la piel de su padre, de su hermano mayor y de él. He de apuntar que su padre, tras el divorcio, se casó una mujer de piel blanca, por lo que a ella y a su hermano pequeño les aplica tonalidad clara en sus rostros. Lo más llamativo es que traza un espacio rectangular en la parte superior, como si fuera el campo, y a lo lejos una pequeña casa. Al preguntarle al autor sobre este hecho, me indicó que era la que tenía en Cuba y que se acordaba mucho de ella.



El autor del dibujo precedente, de 11 años, y que acabamos de ver, es marroquí que vive en España con su padre y su hermano mayor. Su madre permanece en Marruecos con su hermana. A la hora de representar a la familia, comienza por él mismo, continúa con su hermano mayor y acaba con su padre. Los tres forman una unidad separada de la de su madre y su hermana. La separación se debe a que ellos llegaron en barco atravesando el mar a través del estrecho de Gibraltar, que el autor lo representa como un río que divide a una ciudad en dos partes: una española y la otra marroquí



Hay casos en los que niños o niñas de otras razas se sienten distintos, sea porque simplemente comprueban su diferencia de piel con los compañeros de la clase o porque estos se lo hacen notar de diferentes modos. Es lo que le acontece al autor del anterior dibujo, perteneciente a una familia africana de raza negra. El color oscuro de su piel le hace sentir que es especial dentro de la clase. Esto lo manifiesta en la singular escena construida, dado que se ha dibujado con su hermano mellizo, ambos de 8 años, junto con sus padres y su hermana pequeña, sin que haya coloreado a las figuras. De este modo, evita sentirse distinto a sus compañeros de raza blanca.



En las aulas también nos podemos encontrar niños y niñas que pertenecen a familias mixtas, de modo que el padre o la madre son españoles al tiempo que la otra figura paterna o materna es originaria de un país extranjero. Es lo que le sucede a la autora del dibujo precedente, que se dibuja al lado de su padre, de origen senegalés, siendo su madre española. A ella no le molesta el color oscuro de su piel, pues también lo emplea en sus hermanos más pequeños; el que su madre tenga la tez más clara no le supone ningún problema.



Quiero cerrar este trabajo con el dibujo de un niño árabe de 11 años, quien nos entregó este trabajo de la familia. Al preguntarle por su dibujo, nos indicó que lo hacía recordando cuando él y su hermana fueron de vacaciones con sus padres a Egipto, donde vieron las pirámides y una momia. Tengo que aclarar que su padre portaba en el viaje una vestimenta claramente occidental y veraniega, mientras que su madre tuvo que llevar puesta la ropa tradicional de la mujer musulmana, incluso en el desierto, para no incomodar a los familiares que tenían en ese país.

AURELIANO SÁINZ
  • 14.7.19
Uno de los hechos más curiosos para mis alumnos cuando abordamos la psicología infantil a través del dibujo de los escolares se produce en el momento en el que se tropiezan con escenas en las que aparecen elementos de la naturaleza con rostro, como si tuvieran la capacidad de ver, de hablar y de pensar, tal como lo hacemos los seres humanos.



La primera respuesta que habitualmente me dan cuando les interrogo por este fenómeno suele ser que lo han visto en los cuentos o en las películas de dibujos animados. Inicialmente, están tan convencidos de ello que no recuerdan las formas de pensar que tenían en sus primeros años. Es como si se hubieran olvidado que ellos también fueron una vez niños o niñas y que imaginaban de manera animista, es decir, creyendo que los elementos de la naturaleza ‘sienten’ y ‘piensan’ tal como lo hacemos las personas.

Sobre esta cuestión, y antes de mostrar el animismo a través de una selección de dibujos de los escolares, quisiera explicar brevemente en qué consiste este fenómeno que llega a ser algo natural en todos los niños del mundo, desde los que pertenecen a las culturas más desarrolladas hasta los que se encuentran en las formas más primitivas. Hay que reconocer que, en el primero de los casos, pronto se reduce y en, los segundos, permanece, pues sus miembros carecen de los medios de formación que les acerque al pensamiento racional y científico.

Previamente, quisiera apuntar que la palabra animismo nace dentro de la Antropología, cuando los investigadores de esta disciplina al estudiar las culturas primitivas comprueban que sus miembros no distinguen entre materia y espíritu, o materia y pensamiento, creyendo que todas las cosas que rodean al ser humano, al tiempo que se encuentran dotadas de ciertas cualidades físicas, tienen voluntad o intencionalidad como las personas. De manera sencilla, podríamos decir que el animismo es la tendencia a considerar a los objetos del mundo real como seres vivos con pensamientos, deseos e intenciones.

Pues bien, lo mismo que los hombres de culturas primitivas, en el niño se da ese pensamiento animista que le sirve para dar coherencia a sus primeros razonamientos, puesto que no se encuentra con capacidad de argumentar como hacemos los adultos.

En el ámbito gráfico, lo expresa fundamentalmente a través de la representación elementos de la naturaleza, especialmente en el sol, la luna, las nubes, los animales e, incluso, en objetos inanimados como es la casa. He de indicar que los dibujos animistas, que nacen a los 4 años, edad en la que comienza a trazar personas, perviven hasta los diez u once, dándose casos en que continúan incluso más allá de esas edades.

Dentro de la Psicología evolutiva, fue el investigador suizo Jean Piaget (1896-1980) el que estudió las concepciones animistas infantiles. Según sus propias palabras: “El niño no distingue el mundo psíquico del físico; si, aún en los comienzos de su evolución, no observa límites precisos entre su yo y el mundo exterior, hay que esperar que considere como vivos y conscientes un gran número de cuerpos que, para nosotros, son inertes”.

Sería este gran psicólogo el que llegó a plantear el proceso evolutivo del animismo infantil en cuatro etapas, que paso a explicar.

En la primera de ellas, la del niño más pequeño, todo lo que existe posee vida aunque sea un algo inmóvil. De este modo, cuando se tropieza con un objeto y cae el suelo, su madre para consolarlo le apunta: “¡Dile tonto!”, y el pequeño repite lo que le han dicho sin que tenga ninguna duda de que es lo correcto para algo que le ha hecho daño.

Un poco más adelante, le atribuye conciencia a los cuerpos en movimiento. Por ejemplo, sin un coche choca contra un árbol, cree que al coche le ha dolido el impacto recibido. O también, si se le pregunta si un barco siente que se moja por debajo cuando va navegando por el agua, responde afirmativamente sin dudar.

El tercer estadio supone un avance importante, pues diferencia entre los elementos que poseen movimiento propio de aquellos otros cuyo movimiento tiene un origen externo. De este modo, ya sabe que si se cae de la bici a esta no le duele el choque con el suelo, puesto que es él quien la hace rodar; sin embargo, la caída de un avión la interpretarán como un momento doloroso para este medio de vuelo.

En la cuarta fase, el animismo le queda reservado para la idea que tiene de los animales. Esto da lugar a que se realicen tantas películas de dibujos animados, caso de La patrulla canina, cuyos protagonistas actúan como si fueran personas.

Una vez que he aportado las ideas básicas del animismo, y con el fin de que lo veamos a través de los dibujos de los escolares, he realizado una selección de ocho de ellos para comentarlos.

Comenzamos por el de la portada del artículo. Pertenece a una niña de 7 años, que se dibujó con su hermana y sus padres, al tiempo que por encima de ellos aparecía un gran sol animista, sonriente y con un rostro similar al de las personas. Como detalle, quisiera apuntar que el hecho de que la pequeña se trazara, al igual que a su hermana delante de su padre y de su madre, era expresión del sentimiento de protección que manifestaba con sus padres detrás de ellas. Por otro lado, el sol se muestra también protector con todos los personajes que tiene debajo, puesto que la autora, inconscientemente, le atribuye emociones.



Tempranamente aparece el animismo del sol dentro de los dibujos de los escolares. Es lo que manifiesta esta niña de 5 años que se representa en un día que ha salido al campo con sus padres. La pequeña nos muestra una escena alegre al verse rodeada de elementos que la hacen feliz. Por otro lado, y respondiendo a ese estado de ánimo, no tiene problemas de dibujarle gafas al sol, tal como se las ve a algunas personas.



Hay casos muy curiosos de animismo como es el que realiza este niño de 6 años, quien, al pedirles en la clase en la que se encontraba que dibujaran los animales en el campo, acudió a hacerlo de un burrito (de tres patas), un sonriente sol en la esquina y una casa cuya fachada se asemeja al rostro de una persona, puesto que la puerta es la boca, las ventanas los ojos y el círculo la nariz. De igual modo, llama la atención la forma de realizar los pájaros con las alas invertidas y un punto en el cuerpo como si fuera el ojo.



Rafael tiene 7 años y, al terminar la clase de Plástica, nos entregó esta escena de su familia, en la que aparece muy dichoso en el campo con sus padres y su hermana mayor. Lo más sorprendente es que no solo nos presenta un sol animista, es decir, con ojos, boca y nariz, sino que también se los traza al árbol y a la nube que ha elaborado. Esto nos indica que estamos ante un niño con un alto nivel de animismo y, en consecuencia, de una imaginación desbordante.



Aunque es menos frecuente el trazado del animismo en la luna, lo cierto es que también puede aparecer en los dibujos de los escolares, incluso en edades algo más avanzadas. Es lo que sucede en la escena que realizó esta niña de 9 años, en la que nos muestra a su madre, que era viuda, y que les había llevado el fin de semana a la casa que tiene en el campo. Así, ella misma se traza al lado de una barbacoa, al tiempo que su hermano pequeño se encuentra jugando con una pelota en el otro lado de la casa. Y todo ello bajo la atenta mirada de perfil de la luna.



El animismo no solo se manifiesta en los dibujos de los escolares a través de rostros similares a los humanos en los elementos de la naturaleza, sino que también a esos elementos les atribuyen emociones parecidas a las nuestras. Es lo que sucede en el dibujo de esta niña de 8 años, donde se aprecia el ambiente feliz en el que se desenvuelve, pues ha representado a todos los miembros de su familia bailando. En consonancia, al sol también lo representa alegre, al igual que la casa, cuya fachada se asemeja a un rostro humano.



El animismo, tal como he apuntado, pervive hasta la edad de 10 u 11 años. Esto es lo que vemos en el dibujo de esta chica de sexto de Primaria, ya que nos muestra la escena de un campesino que lleva una azada en la mano, al tiempo que dice “Viva el sol”. El caballo que va detrás de él también lo expresa, al igual que los pájaros que se encuentran en los árboles. Podemos entender que la autora sabe que el caballo y los pájaros no hablan, pero para ella no es óbice para mostrarlos como si pudieran hacerlo de modo similar a las personas.



Quiero cerrar este pequeño recorrido por algo tan apasionante como es el animismo en el pensamiento de los niños y niñas con un dibujo sorprendente. En este caso, el autor de 9 años, padecía el Síndrome de Asperger, que es una modalidad de autismo algo moderado. Lo cierto es que nos dibuja a su familia como si sus miembros fueran jugadores de fútbol, cada uno de ellos con un balón (no comprende que en este deporte hay un balón para todos) y vestidos con la camiseta del Barcelona (a su padre se la coloreó de portero de este equipo).

Lo más curioso de todo ello es que trazó un enorme sol con cuatro ojos: tres de ellos horizontalmente unidos y un cuarto, más pequeño, por encima de los otros tres.

¿Qué nos quería decir este chico con su dibujo? ¿Qué significaba para el autor que el sol apareciera con cuatro ojos? Esto nos resulta muy difícil entender, pues una característica de los niños autistas es que tienen un mundo interior muy cerrado sobre sí mismos, por lo que resulta tremendamente complicado penetrar en él. Pero, al menos, los dibujos nos ayudan a acercarnos a su mundo tan especial y tener cierta comprensión de lo que nos quieren transmitir.

AURELIANO SÁINZ
  • 7.7.19
La historia del diseño gráfico, en general, y del cartelismo, en particular, es bastante desconocida en nuestro país, a pesar de contar con magníficos creadores. Así, los nombres de Josep Renau, Alberto Corazón, José María Cruz Novillo, Enric Satué, Javier Mariscal, etcétera, son escasamente conocidos, si exceptuamos por aquellos que trabajan en esta disciplina o tienen un interés especial por ella.



En parte se debe a lo que decía el gran cartelista francés Cassandre (19001-1968) en el sentido de que “el cartel no es pintura ni arte decorativo. La pintura es un fin en sí misma, mientras que el cartel es un medio para un fin: un medio entre el anunciante y el público, de modo que únicamente se exige de él que establezca una clara, poderosa y precisa comunicación”.

Tiene razón este magnífico cartelista de quien han bebido las generaciones que le siguieron; no obstante, Cassandre no llegó a conocer el valor decorativo que posteriormente adquirirían aquellos carteles que se convirtieron en imágenes icónicas. No supo que a partir precisamente del año en el que falleció (1968), los jóvenes comenzaron a utilizarlos para decorar las paredes de sus habitaciones.

En esta línea, el Ayuntamiento de Madrid ha difundido los carteles de la “era Carmena” para que puedan ser impresos y que, con un sencillo enmarcado, puedan contemplarse en los espacios de las viviendas en las que el nuevo diseño se aprecie. Así pues, los carteles servirán para adornar las paredes, cubriéndose con magníficas y económicas imágenes plasmadas en papel al alcance de cualquier bolsillo.

No hablamos, pues, de pinturas o lienzos que pueden estar fuera del alcance de la mayor parte de la población. De todos modos, y tras haber sido autor de numerosos carteles, me ha parecido oportuno incluir los nombres de sus autores en este repaso por las campañas que comento, pues, en ocasiones, son verdaderas obras creativas, cargadas de imaginación que en nada desmerecen a los nombres consagrados dentro de las tradicionales artes plásticas.

De modo similar al primer artículo, en este segundo realizaré un recorrido por 20 carteles, seleccionando aquellos que me han parecido los más interesantes del amplio conjunto patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid.



Las ciudades grandes, como pueden ser Madrid o Barcelona, hay que entenderlas como el resultado de la articulación de sus numerosos distritos. Cada distrito, a su vez, tiene diversos barrios, lo que acaba configurándose una extensa red urbana de agrupaciones ciudadanas que en cada una de ellas encuentran su identidad. Esta es la razón por la que desde el propio Ayuntamiento de Madrid se promocionan a través de carteles las fiestas de cada distrito. Es lo que sucede, por ejemplo, con Moratalaz, que cuenta con 95.000 personas en sus seis barrios (Pavones, Vinateros, Horcajo, Marroquina, Media Legua y Fontarrón).

Como ejemplo de esta línea, de las fiestas de Moratalaz presento los carteles correspondientes a las de los años 2018 y 2019.

El cartel de 2018 fue diseñado por Aníbal Hernández, quien acude a la fragmentación de las cuatro sílabas que componen el nombre para construir una imagen vertical con ciertos aires juveniles, a partir de la transformación de las letras en bloques de viviendas que se encuentran en fiestas con personajes de trazado infantil. Sin embargo, el de 2019, realizado por Yinsen Studio, también se acude a la fragmentación del nombre de Moratalaz en sus sílabas, pero, en este segundo caso, es una especie de cinta blanca la que, curvándose, va uniendo las letras que componen el nombre.



Uno de los proyectos del equipo de Manuela Carmena fue crear una zona de bajas emisiones en el distrito Centro de Madrid. Así con el nombre de Madrid Central comenzó a funcionar a partir del 30 de noviembre de 2018. Esta medida favorecía al peatón, la bicicleta y el transporte público, especialmente con la reforma de calles como Gran Vía o Atocha. Por cierto, como todos sabemos, el cambio de Alcaldía ha dado lugar a que Madrid Central se abra de nuevo a todo el tráfico rodado, una decisión que, no obstante, ha sido paralizada por un juez en el momento de escribir estas líneas.

Desde el punto de vista de la imagen, se hizo muy popular el logotipo de Madrid Central. Por otro lado, el cartel diseñado por La Despensa y Stracto Studio nos muestra un corazón pétreo y multicolor sobre un fondo blanco, en el que aparece la Puerta de Alcalá junto con golondrinas que vuelan y pequeñas nubes que flotan sobre el corazón.

Tal como he apuntado, Madrid se compone de 21 distritos, que son las unidades administrativas de la gran ciudad. Puesto que se pretendía que la gente fuera consciente de que los trámites y la gestión de los centros culturales, el equipamiento deportivo, la limpieza de colegios, etc., se realizan en la Junta Municipal de cada distrito, se planificó una campaña diseñada por September con el título de “No te vayas a otro barrio”. En el cartel, con aires de cómic, se muestra a un chico que sobre una peonza gira de manera vertiginosa, llevándose el aire su gorra.



El Ayuntamiento de Madrid, en la “era Carmena”, patrocinó el ‘I Encuentro Feminismo, Medios e Igualdad’ que se celebraría en el Palacio de Cibeles. La finalidad de este encuentro se expresaba del siguiente modo: “La desigualdad de género en los medios y en el periodismo es un grave problema con consecuencias tanto para los derechos de las mujeres como para el derecho de información de la ciudadanía…”. En el cartel de Aperitif Studio aparece un rostro femenino realizado con colores planos con solo tres tonalidades -negro, azul y rojo-, enmarcado en un formato rectangular, en cuyo derredor aparece la convocatoria del encuentro.

Madrid ha sido una de las grandes ciudades europeas que acogió de manera temprana la Fiesta del Orgullo Gay (en la actualidad, simplemente Fiesta del Orgullo). De este modo, cada año se realizaba un cartel con características diferenciadas. Este que vemos, correspondiente al año 2018, fue realizado conjuntamente por Aperitif Studio con Ana Galvañ, Bnomio y Del Hambre. La imagen formada por dos rostros femeninos de perfil, de distinto color y en posición simétrica, se ven reforzados por el lema “Ames a quien ames, Madrid te quiere”.



Todas las ciudades celebran la Navidad. Lógicamente, por estas fechas, una urbe como Madrid se convierte en un inmenso escaparate, pues las calles y las tiendas se encuentran a rebosar de gente. El cartel del año 2018, con el lema “Siempre vuelve” y diseñado por Bakea, nos muestra un fragmento de un carrusel, es decir, un pequeño reno adornado de una multitud de regalos, teniendo como fondo una noche estrellada. Ciertamente, también son las fechas de los niños y de los regalos que esperan en esos días.

Las ciudades también cuentan con radios públicas. En el caso de Madrid, se creó M21 con el fin de abordar programas de cultura, educación, música, deportes o expresiones plásticas, temas que no suelen formar parte de las emisoras privadas. El cartel que la anunciaba se debe al estudio de diseño Aperitif. Como puede apreciarse, tras la duplicación de M21 con letras mayúsculas vacías en su interior, en el centro de la superficie aparece de perfil el rostro de una chica, envuelto en formas multicolores que giran a su alrededor.



Madrid, como sucede en las grandes ciudades europeas, acoge comunidades de distintos países. Algunas de ellas, caso de la comunidad china, son bastante numerosas. Es por ello que resulta natural que celebren el día nacional de sus países, o, como la citada comunidad china, el año nuevo, en fecha que no coincide con la nuestra, al tiempo que está dedicado a algún animal.

Durante la etapa de Manuela Carmena, el Ayuntamiento de Madrid editó todos los años un cartel que conmemoraba el Año Nuevo Chino. Se le encargo al estudio Bakea, lo que supuso continuidad estética en el diseño. Así, en el 2016, que era el Año del Dragón, vemos que, con diseño por ordenador que cromáticamente evocaba tiempos pasados, se ha construido un dragón como tema central, de modo que asoma su gran cabeza en la Plaza Callao de la capital. En este 2019 se celebraba el Año del Cerdo.

De este modo, con la misma estética de cartel antiguo, aparece una “mamá” cerda con alas y que vuela sobre la Puerta de Alcalá, al tiempo que un pequeño cerdo lo hace por encima de ella. Ambos carteles responden a una estética que acerca Madrid a una cultura tan alejada de la nuestra como es la milenaria cultura china.

AURELIANO SÁINZ
  • 30.6.19
El título de este escrito puede inducir a error ya que se puede pensar que voy a hacer una apología o una especie de ajustes de cuentas de quien durante cuatro años, desde junio de 2015 hasta junio de este 2019, ha sido la alcaldesa de Madrid.



No, este par de artículos sobre Manuela Carmena va en otro sentido. Creo que todos conocemos su figura, su imagen y, con mayor o menor aproximación, su trayectoria, pues ser la primera edila de la capital de España conlleva una proyección alta al resto del país.

De lo que casi nadie puede dudar es que, a pesar de su edad, aportó un aire de renovación a una ciudad en buena medida marcada por las formas más tradicionales o conservadoras. Y puesto que los cambios, en nuestra cultura de la imagen, también tienen que traducirse en formas visibles, me ha parecido muy oportuno presentar y realizar algunos comentarios de las campañas que a través de los carteles que promovidos desde el Ayuntamiento de la ciudad se llevaron a cabo.

“Una imagen vale más que mil palabras”, decía un aforismo chino; yo no afirmaría tanto, pero lo cierto es que la imagen comunica mucho más que lo que recibimos visualmente. Y si no que se lo pregunten a Frank Shepard Fairey el diseñador del cartel que transformó a Barack Obama, el anterior presidente de los Estados Unidos, en un auténtico icono de masas (ver Del ‘Yes We Can’ al ‘Sí se puede’).

En esta línea desenfadada se mostraba en ocasiones a Manuela Carmena. Esto le daba una cercanía y una proximidad que los anteriores regidores de la ciudad no tenían. Hay que decir que contaba con la simpatía de muchos diseñadores que se lanzaron a promocionar una imagen fresca y juvenil (!) de una señora que había superado ampliamente los setenta años.

Pero es que desde el propio Ayuntamiento se llevó a cabo una campaña gráficamente innovadora de la ciudad a través de los carteles que podían verse en distintos ámbitos urbanos: en las paradas de los autobuses municipales o en los espacios destinados a la divulgación publicitaria.

Para que conozcamos algunas de las campañas llevadas a cabo, y dado que han sido muchos los carteles, al igual que el número los diseñadores gráficos que participaron, dividiremos en dos partes el estudio para tener una visión más completa de esta imaginativa experiencia.



Lo más razonable es que comencemos por las fiestas patronales de Madrid que se celebran a comienzos del mes de mayo en honor a San Isidro, dado que en ellas se concentran las tradiciones locales.

El cartel del año 2017 lo realiza Carmen García Huerta, apostando por una imagen un tanto tradicional, tal como lo explicaba la propia autora de manera sintética con la frase “Nardos, claveles, violetas y madroños. Madrid resumido en flores”.

Uno de los grandes retos dentro del campo del diseño consiste en mantener la tradición al tiempo que se empleen criterios visualmente innovadores. Esto lo logró otra diseñadora gráfica, Mercedes DeBellard, con su cartel para el año 2018, ya que con buen criterio diversificó la propuesta realizada al Ayuntamiento de Madrid, de modo que bajo una estética compartida, ofreció diversas imágenes, de las que he seleccionado tres, dado que personalmente creo que ha sido uno de los grandes logros de estas campañas.



El primer cartel que he seleccionado de Mercedes DeBellard, de los 20 que en total veremos, llevaba por título “Pecas”; el seguno el de “Niña” y el tercero “Señora”.

Y es que Mercedes DeBellard resuelve con excelente soltura el uso de los colores planos para los fondos, así como para partes de la vestimenta de los personajes, buscando el volumen para los rostros, las manos y el pelo de los personajes, que, curiosamente son todos femeninos, incluso en los otros carteles de esta misma campaña que no he incorporado.

Todos los personajes aparecen en plano medio, con rostros alegres y sonrientes, gestos ampliados por la presencia de flores y de pájaros. La continuidad de los carteles queda reformada por la tipografía utilizada en el título de la fiesta y del año de celebración.



Otra de las notables campañas llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Madrid en el tiempo de Manuela Carmena es la centrada en la promoción de los taxis de la ciudad y que firmó Aperitif Studio.

Me parece interesante exponer las razones dadas oficialmente y que explican el sentido de la misma.

“El taxi ha formado parte de la personalidad y la historia de Madrid durante más de 100 años. Hoy, el taxi tiene una gran implicación en la ciudad a nivel medioambiental: la flota de taxis de bajas emisiones (híbridos, eléctricos y gas) conforma ya más del 35% del total. Madrid se posiciona como una de las grandes ciudades europeas con mayor número de taxis eléctricos. El taxi en Madrid cuenta con un servicio específico para personas con movilidad reducida, con el objetivo de favorecer el desarrollo de una vida independiente y su autonomía personal y social”.



Por otro lado, me parece oportuno presentar los cuatro carteles de la campaña en apoyo al taxi madrileño, ya que los dos primeros responden a imágenes diurnas y los otros dos a imágenes nocturnas. Todos llevan el lema: “Madrid en taxi”, lo que da unidad a la campaña.

Desde el punto de vista del diseño, el equipo Aperitif Studio acude a colores planos con tonalidades claras y pálidas para el día y, lógicamente, oscuros para el uso nocturno del servicio. Para reforzar la idea de volumen se acude en algunos momentos al difuminado, como sucede con los edificios que aparecen en la noche.

La tipografía, o uso de la letra, aunque se acude a tipos distintos, está bien resuelta, pues en la parte superior aparece únicamente la palabra MADRID, y en la inferior, también en mayúscula pero algo más pequeña, EN TAXI.



En el año 2019 se cumplía el bicentenario de los viveros que tiene Madrid. Para celebrarlo, se le encargó a Aperitif Studio la realización de un cartel que lo conmemorara, ya que con ello se daba a conocer que la ciudad dispone de un tejido verde con más de dos millones de árboles, lo que ayuda a reducir los efectos del cambio climáticos. El cartel sigue la línea gráfica que el estudio realizó para la campaña del taxi: uso de colores planos para una imagen en la que predominan los colores azules y verde-azulados contrastando con los rojos y amarillos.

Uno de los logros de Madrid es el de haber construido un enorme parque ajardinado a lo largo del río Manzanares, el mismo que sirve de espacio lúdico para todos los barrios que colindan con el río. Un nuevo reto se le planteó a la Corporación municipal cuando planteó que los márgenes y el propio río volvieran a recuperar su función natural de ser un entorno en el que creciera la naturaleza y se recuperaran las aves. Para ello se le encargó a Aníbal Hernández un cartel protagonizado por las aves que por entonces aparecían por aquellos contornos.



Llegado el verano, las grandes ciudades como Madrid se vacían de sus vecinos para dar paso a otros que vienen a visitarlas. Esto da lugar a que se programen actividades, como el festival Veranos de la Villa de Madrid, para “promover la cohesión social, el acceso a la cultura en igualdad de oportunidades, la participación ciudadana y el afecto por la ciudad”, tal como se decía en la propaganda.

El cartel del año 2018, diseñado por MicolTalso y Nuria Úrculo, es sencillamente magnífico: entre las varillas amarillas de una persiana asoman las puntas de los dedos de dos pies femeninos, en vez de manos, cuyas uñas están pintadas de un color rojo intenso.

Para el año siguiente, es decir, en este 2019, se ha buscado otro tipo de imagen. Así, basados en la estética del cómic, se edita un conjunto de carteles de Cristina Daura y Nuria Úrculo con el fin de celebrar las “41 citas en 35 espacios diferentes, en los que Veranos de la Villa incluye música, danza, teatro, circo, zarzuela, cine, performance, deportes urbanos, etc.”, cuya finalidad es no solo crear una oferta cultural, sino también la de proponer espacios para compartir y celebrar “el arte de estar juntos” como modo de vivir en la misma ciudad.

AURELIANO SÁINZ
  • 22.6.19
La reciente sentencia del Tribunal Supremo en la que dictamina que los cinco miembros de “La Manada” ejercieron un delito continuado de ‘violación’ a quien fuera la víctima, rectificando la sentencia a la Audiencia Provincial de Navarra, supone un alivio a gran parte de la sociedad española que asistía entre atónita y escandalizada ante hechos que de ninguna manera cabían calificarlos de ‘abusos’.



Y es que la violación contra la mujer, un terrible delito, se convierte en una de las brutales manifestaciones del machismo que se resiste a desaparecer, no solo en las sociedades más arcaicas sino también en aquellas que se consideran desarrolladas.

De este modo, hace poco Daniel Guerrero, en estas mismas líneas, habló del caso reciente de Noa Pothoven, una chica holandesa que tenía 17 años cuando decide que no puede más, que el dolor que le dejaron los abusos sexuales sufridos a los 11 y 12 años y una posterior violación a los 14 años le habían conducido a un sufrimiento psíquico insoportable.

En su cuenta de Instagram, Noa había dejado por escrito: “Seré directa: en el plazo de 10 días habré muerto. Estoy exhausta tras años de lucha y he dejado de comer y de beber. Después de muchas discusiones y análisis de mi situación, se ha decidido dejarme ir porque mi dolor es insoportable”.

Decidió despedirse de esta vida que había sido tan cruel con ella no comiendo ni bebiendo. Durísimo final de una chica que debería estar gozando como todas las chicas de su edad cargada de ilusiones y del entusiasmo juvenil que corresponde a estas edades.

Cuando leí el caso de Noa, a la mente me vino uno paralelo, pero de cuatro siglos más atrás. Se trataba de la gran pintora Artemisia Gentileschi que también sufrió una violación siendo adolescente como Noa, ya que tenía 15 años cuando fue violada por parte de quien tenía que ser su mentor en el campo de la pintura.

Sobre esta magnífica pintora hablé en cierta ocasión, pero no me importa volver a retomar su caso para que entendamos lo que supone para una mujer, y más aún si se encuentra en la adolescencia, ser agredida sexualmente.

Si tenemos en cuenta que Artemisia había nacido en Roma en el año 1593, nos podemos imaginar las enormes dificultades que debió atravesar para dar a conocer, por aquella época, que había sido objeto de una violación. Pero tuvo el coraje de hacerlo y la valentía de sobrevivir a las torturas posteriores.

Quizás los temas que abordó en su pintura le sirvieron como atenuante a sus imposibles deseos de venganza y, así, no caminar por la vida arrastrando el dolor, la ira y la impotencia ante la agresión y las torturas posteriores que había sufrido. Y si hay dos cuadros que ejemplifican la rabia que acumulaba en su interior son los que llevan por título Judith decapitando a Holofernes, y el posterior, Judith y su doncella. De este último muestro un fragmento en la portada del artículo.

Pero antes de analizar esta obra, y explicar su significado desde la perspectiva actual, conviene que conozcamos algo de la vida de una pintora que, sorprendentemente, es de los pocos personajes femeninos reconocidos dentro de la historia de las artes plásticas, al menos hasta que se llega al siglo veinte, en el que sí aparecen algunos nombres femeninos.

Comienzo apuntando que Artemisia Gentileschi (1597-1651) fue hija del artista romano Orazio Gentileschi, uno de los destacados seguidores de Caravaggio, con quien mantenía una estrecha relación de amistad.

Muy temprano muestra una capacidad excepcional para la pintura, de modo que de sus años de juventud procede su obra titulada Susana y los viejos, escena tomada de un relato bíblico, en la que se aprecia la lascivia de dos ancianos que susurran entre ellos al contemplar el bello cuerpo desnudo de la mujer, levemente tapado por un paño.

En la obra, despliega un enorme talento creativo, tanto que muchos críticos sospechan, sin fundamento, que fue ayudada por su padre para finalizarla.

Puesto que Artemisia destacaba entre sus hermanos en el campo de la pintura, su padre termina admitiéndola en su taller para que desarrollara su gran creatividad. Conviene apuntar que por entonces era inconcebible que una mujer se dedicara a las artes plásticas; sin embargo, encontró un firme apoyo en la figura paterna para el desarrollo de sus dotes pictóricas.

Teniendo en cuenta que el acceso a las academias profesionales estaba reservado para un mundo exclusivamente masculino, su padre le puso a Agostino Tassi como preceptor privado, dado que este pintor estaba trabajando con él en la decoración del Casino de la Rosa de uno de los palacios de Roma.

Pero lo que no podía prever el padre de Artemisia es que su preceptor violara a su hija en 1612, cuando ella contaba solo quince años. Este hecho fue conocido y llevado al tribunal papal. Agostino Tassi entonces prometió casarse con Artemisia, pero pronto se comprobaría que ya estaba casado. Además, se averiguó que Tassi había planeado matar a su esposa; que había cometido incesto con su cuñada; que había intentado robar pinturas de Orazio Gentileschi…

A lo largo del proceso, Artemisia fue expuesta a pruebas crueles para comprobarse que decía la verdad: se la sometió a un humillante examen ginecológico y se la torturó con un instrumento con el que se apretaba progresivamente unas cuerdas colocadas en torno a sus dedos hasta que el dolor se le hacía insoportable. Con ello se consideraba que si decía lo mismo bajo tortura era que la historia que contaba debía ser cierta.

Un mes después de acabar el juicio, y condenado Agostino Tassi, Artemisia se casa con el modesto pintor florentino Pietro Antonio Stiattesi, en un matrimonio apañado por su padre para restituirle el estatus de honorabilidad que había perdido al ser violada.

Tras lo expuesto, podemos entender que el odio que acumuló Artemisia tuviera que ser, de un modo u otro, plasmado en algunos de sus lienzos. Y la salida la encontró en un tema que aparece narrado en la Biblia: la decapitación de Holofernes por la bella Judith.

En uno de los textos bíblicos se cuenta la historia en la que el pueblo judío que habitaba la ciudad de Bethulia fue cercado por el ejército babilónico mandado por el general Holofernes, buscando la rendición de la población al habérsele cortado el suministro de agua.

Judith, una viuda de gran belleza, acude con su sirvienta al campamento del general, haciéndole creer que se encontraba de parte de las tropas que cercaban Bethulia e indicando que el pueblo judío estaba siendo castigado por alejarse de las leyes de Dios.

Una vez que se gana la confianza de las tropas, logra acceder a Holofernes, al que seduce tras varias charlas mantenidas. Este, prendado de la belleza de Judith, una noche le invitó a su tienda a cenar. Cuando se dio cuenta que el general había bebido suficientemente para emborracharse y caer dormido bajo los efectos del alcohol, Judith, ayudada por su acompañante, le cortó la cabeza al general logrando llevarla a la ciudad judía sitiada.

En 1612, comenzó la obra Judith decapitando a Holofernes, que la tuvo ocupada a lo largo de varios años y que hoy puede admirarse en el Museo de Capodimonte de Nápoles. Así, como si fuera un animal al que se le secciona la cabeza, salen chorros de su cuello salpicando sangre por todos lados y alcanzando a la autora del magnicidio. Esta, ayudada por su doncella, muestra en su rostro un enorme cúmulo de desprecio, odio y repugnancia hacia el personaje que, desnudo y cubierto solo por las sábanas, se despierta sintiendo cómo la espada le está segando el cuello.

Para reforzar el espanto que provoca la escena, Artemisia sigue la técnica que por aquellos años había impuesto Caravaggio, el maestro italiano del claroscuro y que tantos seguidores tuvo. En este caso, el foco de luz, que nace en el lado izquierdo, ilumina a los tres personajes, aunque la parte más clareada del cuadro es precisamente el centro de la escena en el que se encuentra ubicada la cabeza y el brazo izquierdo de Holofernes.

* * *

Para cerrar, y tal como he apuntado, han transcurrido cuatro siglos para el lienzo que considero provoca más espanto en el espectador que lo contempla. Y sería la mano de una mujer, la de Artemisia Gentileschi, la que, en una obra maestra de la pintura, volcara en ella toda su rabia, dolor y deseos de venganza tanto por la violación, como por el cruel juicio al que fue sometida, así como el humillante matrimonio que le fue impuesto para que ella, ¡como víctima!, lavara la vergüenza de haber sido violada.

Hoy, cuatro siglos después, el caso de Noa y el de “La Manada” nos hacen ver que el machismo, esa lacra inserta en lo más profundo de la sociedad, lamentablemente se niega a desaparecer, por lo que es necesario hacerle frente sin paliativos, sin reservas y sin justificaciones. Esto último, sin duda, nos compete a todos.

AURELIANO SÁINZ
  • 15.6.19
La arquitectura contemporánea no puede entenderse sin la obra de cinco gigantes que marcaron un nuevo rumbo de la construcción en el siglo XX, tanto en el empleo de los nuevos materiales (hormigón armado, acero, vidrio y plástico) como en el significado mismo del propio hecho arquitectónico. Me refiero al suizo Le Corbusier, al estadounidense Frank Lloyd Wright, a los alemanes Walter Gropius y Mies van der Rohe y al finlandés Alvar Aalto.



De los dos primeros ya he hablado con anterioridad. En esta ocasión voy a hacerlo del tercero, el mismo que proyectó el pequeño Pabellón Alemán de la Feria Internacional de Barcelona de 1929, y que fue reconstruido exactamente igual al original en el año 1986, como recuerdo de una obra emblemática para que fuera admirada por las generaciones que seguirían a quien un día fue el director de la Bauhaus alemana.

Como suelo hacer, comienzo por una breve reseña biográfica, para acercarnos al perfil de quien fuera uno de los iniciadores del Movimiento Moderno en arquitectura. Ludwig Michael Mies nació el 27 de marzo en 1886 en Aquisgrán, la ciudad más occidental de Alemania, que se encuentra ubicada en el estado de Renania del Norte-Westfalia, al tiempo que colindante con la frontera francesa.



De una familia de canteros de religión católica, a los catorce años empezó a trabajar en el taller de piedra de su padre, siendo a los dieciséis años capataz de una obra, lo que le acercó tempranamente a la construcción. En 1905, se traslada a Berlín para colaborar como dibujante de adornos en el taller de un estucador, antes de iniciarse como ayudante de Peter Behrens, uno de los grandes arquitectos alemanes de finales del siglo XIX y comienzos del XX.

El largo trecho profesional de Mies van der Rohe puede dividirse en dos grandes períodos: el que va de 1908 hasta 1938, es decir, treinta años correspondiente su periodo alemán, y el que se extiende de 1938 a 1969, que corresponde a su estancia en Estados Unidos, tras marcharse de su país de origen por el avance del nazismo en su patria.

Como suele ser frecuente en la biografía de los arquitectos, sus primeras obras se corresponden con residencias unifamiliares, como son la casa Riels (1907), la casa Perls (1911) y la casa Werner (1912), en las que todavía se puede apreciar que sigue los criterios tradicionales de la arquitectura germana.

Tras la Primera Guerra Mundial, que pasa en Frankfurt, Berlín y Rumanía, se establece en Berlín. Durante esos años, un gran cambio se produce en sus concepciones arquitectónicas, especialmente, cuando se presenta al concurso que fue convocado en 1922 por la empresa Turmhaus Aktiengesellschaft. Mies propone la idea de un edificio claramente innovador, que, finalmente, no llegó a construirse, ya que suponía un cambio radical en las concepciones constructivas dominantes de aquella época.



Conviene apuntar que el reto que se les planteaba a los 144 arquitectos que participaron en la convocatoria del concurso partía del hecho de que había que construir un edificio en un solar triangular destinado a oficinas. Tres de las exigencias de las bases consistían en los siguientes puntos: era necesario aprovechar al máximo el terreno, puesto se hablaba de un solar en el centro de Berlín; la altura máxima a alcanzar sería la de 80 metros; y se buscaba el máximo de luz natural para que los oficinistas no tuvieran que estar trabajando todo el día con luz eléctrica.

La propuesta de Mies partía de un edificio formado en planta por tres rombos, cuyo punto de encuentro estaba formado por una forma circular que serviría de núcleo de acceso a las distintas plantas (para que el lector pueda visibilizar la planta del edificio convendría ver el logotipo de la marca de motor Mitsubichi, de forma que el punto de encuentro de los tres rombos fuera sustituido por un círculo). Por otro lado, todo el edificio estaría construido con una estructura de acero y de cristal en su exterior, lo que suponía un planteamiento absolutamente nuevo en las edificaciones.

El edificio no llegó a construirse, pero quedó como referencia para el futuro, de modo que, décadas después, en su período estadounidense, pudo plasmar las nuevas ideas que por entonces parecían una provocación.



Aunque Mies van der Rohe fue director de la Bauhaus de Dessau solo durante dos años, entre agosto de 1930 y agosto de 1932, es imprescindible aludir a su paso por la gran escuela que fundó otro arquitecto, Walter Gropius, y que ha quedado como referente de la innovación y la creación integradora de las diferentes manifestaciones artísticas.

La Bauhaus, inicialmente creada en Weimar en el año 1919, no tuvo una existencia excesivamente larga, pues la llegada del nazismo a Alemania dio al traste, en 1933, con una de las iniciativas más importantes que se han dado en el mundo de las artes.

El edificio que aquí se muestra, proyectado por Walter Gropius en Dessau, aparece con todos los elementos formales y constructivos que definen al Movimiento Moderno arquitectónico: apuesta por la geometría en la edificación, grandes superficies vidriadas, líneas puras y paredes desprovistas de todo ornamento, como rasgos principales.



Ante una de las obras más representativas de Ludwig Mies van der Rohe cabe preguntarse: ¿Cómo es posible que un pequeño pabellón se convirtiera en la obra emblemática de un arquitecto, el mismo que, posteriormente, llegó a proyectar grandes rascacielos en las urbes estadounidenses?

Lo cierto es que el Pabellón de Alemania, que en el año 1929 diseñó junto a Lilly Reich, se convirtió en uno de los símbolos de nueva arquitectura, puesto que en el mismo se plasmaban con toda rotundidad las ideas del Movimiento Moderno, que también se expresaron en el citado edificio de la Bauhaus, en la Ville Savoie de Le Corbusier o en la Casa de la cascada de Frank Lloyd Wright.

Tal como he apuntado, su reconstrucción en el año 1986 fue un gran acierto para la ciudad de Barcelona, pues en esta pequeña construcción, punto de encuentro de muchas visitas, quedan sintetizadas todas las ideas de la nueva corriente arquitectónica.



En el mismo año de 1929 que en España se contempla la única obra (reconstruida) que tenemos del arquitecto alemán, Van der Rohe nos deja otro de los grandes ejemplos del Movimiento Moderno: la casa Tugendhat en Brno, ciudad de la actual República Checa. Sería otro de sus grandes ejemplos de diseño de casas unifamiliares, antes de su marcha a los Estados Unidos, donde ya se implicaría en los proyectos de grandes edificios.

Considero que la semejanza de esta casa con la Ville Savoie de Le Corbusier es enorme, algo que no debe extrañar, ya que ambos arquitectos compartían los postulados de una arquitectura exenta de adornos y en la que la geometría debe estar al servicio de la función. En la actualidad a este planteamiento lo denominaríamos minimalismo, aunque esto es lógico, pues una frase del arquitecto alemán que quedó para la posteridad fue “Menos es más”.



Tal como indiqué al comienzo, en 1938 se instala en Estados Unidos. Dado su prestigio, muy pronto, a partir de 1940, se convierte en el director de la Escuela de Arquitectura del Armour Institute (Illinois Institute of Technology o ITT) de Chicago. Hasta 1959, Mies impartirá allí, con la ayuda de antiguos miembros de la Bauhaus, una enseñanza rigurosa basada en el aprendizaje de los nuevos materiales aplicados a la construcción.

Después de haber trazado según un principio modular el plan general del campus del ITT, construye en él con un lenguaje derivado de la arquitectura industrial, el Centro de Investigaciones sobre Minerales y Metales, así como el Crown Hall, del que mostramos una imagen.



En 1944 obtiene la ciudadanía estadounidense. En este período sus proyectos están mayoritariamente destinados a grandes edificios de oficinas. Así con esos monolitos de acero, vidrio y materiales relacionados de la gran industria “elabora en sus tipos iniciales y en su declinación categorías de edificios tan simbólicos del modo de producción capitalista como los palacios florentinos lo eran de la sociedad mercantil del Quattrocento”, en palabras de Jean-Louis Cohen, arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura de París.

Y dentro de estos grandes rascacielos, el Seagram Building de Nueva York, proyecto compartido con su alumno Philip Johnson, acabado en 1958, se convierte en el prototipo de los edificios para oficinas diseñadas por el arquitecto germano-americano. Este edificio, con sesenta años de existencia, es admirado por muchos de los visitantes que acuden a Nueva York y desean conocer el prototipo del denominado ‘estilo internacional’.

AURELIANO SÁINZ
  • 8.6.19
Hay un momento de gran transcendencia en el desarrollo evolutivo y de aprendizaje de los niños: se da cuando se produce el paso de la Educación Infantil al primer curso de Educación Primaria. Este hecho es bien conocido en los padres y madres que tienen hijos pequeños y que siguen paso a paso sus cambios, tanto físicos como cognitivos y emocionales.



Visto desde fuera, parece que simplemente sería subir un escalón más en el proceso evolutivo que todos los seres humanos llevamos adelante; sin embargo, el cambio en los métodos pedagógicos que reciben al iniciar Primaria tienen bastante significación, pues supone pasar de aprender a través o con el juego a hacerlo con las pautas de disciplina que se establecen en la nueva etapa educativa en la que entran a los 6 años.

Y si hay una disciplina en la que se nota de modo especial esta transformación es la Educación Plástica, inserta dentro de la Educación Artística, puesto que, por desgracia, en nuestro país sufre históricamente un abandono incomprensible, de forma que son excepcionales los colegios en los que se toman en serio la creatividad como una de las facetas esenciales del desarrollo del ser humano.

La enseñanza memorística y el aprendizaje por modelos establecidos configuran la norma que rige la mayor parte de los procesos educativos de nuestro país; contrastando con aquellos en los que la creatividad está considerada como una faceta esencial de sus programas. Adiós, pues, a la espontaneidad, la imaginación y las creaciones lúdicas que habían disfrutado los más pequeños.

Esta cuestión la suelo abordar tanto en las clases de las especialidades de Educación Infantil como en las de Primaria, pues es habitual que los alumnos y alumnas que van a ser futuros docentes hayan interiorizado la expresión “El dibujo no se me da”, como si la expresión Plástica fuera una cualidad innata que cada uno recibe al nacer y que no tuviera nada que ver con los aprendizajes que se desarrollan en las aulas.

Para que comprueben que ese prejuicio no es verdad, les suelo preguntar por la relevancia que tenía la Plástica cuando ellos estaban en Primaria, al tiempo que les invito a que me digan qué actividades desarrollaron dentro de esta materia. Son pocos los que recuerdan trabajos o actividades que fueran realmente interés, puesto que ya de por sí se les da escasa relevancia a los contenidos de esta materia.

Intento hacerles ver el gran error que existe relacionado con las Artes Plásticas, indicándoles que hay muchas profesiones en las que son básicos los conocimientos derivados de ellas. Así, por ejemplo, para estudiar arquitectura y las distintas ramas de ingeniería es necesario tener una sólida base de dibujo, sea en el artístico o en el técnico. De igual modo, hay otras como diseño gráfico, diseño de animación, publicidad, además de las clásicas ramas de Bellas Artes, en las que la exigencia de una formación en el dibujo y pintura es clara.

Por otro lado, les apunto que ya está bastante arraigada la teoría de las inteligencias múltiples, defendidas por muchos psicólogos actuales, destacándose entre ellos Howard Gardner, quien sostiene que la inteligencia humana, como tronco común, se ramifica en distintas modalidades: inteligencia lingüística, lógico-matemática, visual, musical, cinética-corporal, interpersonal e intrapersonal. Y la inteligencia visual (al principio denominada espacial por Gardner) que todos poseemos, en mayor o menor medida, resulta ser la base cognitiva del dibujo, la pintura y de las representaciones tridimensionales.

Una vez que les explico los conceptos anteriores, con el fin de que entiendan que todos estamos capacitados para expresarnos gráficamente, les inicio en el estudio de la evolución del dibujo del escolar, desde que comienza a trazar los garabatos hasta que finalizan Primaria.

Cuando llegamos a la edad de los 6 años, hago un cierto énfasis en lo que he explicado anteriormente, de modo que les hago ver cómo hay niños y niñas que, gráficamente, se expresan con gran creatividad, por lo que, aunque hay que hacerlo con todos, conviene que se preste atención a sus desarrollos gráfico-plásticos para que sus capacidades no se vean frustradas.

Con el fin de que nos acerquemos a la inteligencia visual infantil en esta edad que estamos comentando, muestro un grupo de dibujos que niños y niñas que se inician en Educación Primaria, de forma que el tema tratado por ellos fue la representación libre de la familia.

Comienzo por el dibujo que nos sirve de portada y que corresponde a Lucía, una niña de 6 años. Tras solicitar en la clase en la que se encontraba que representaran a la familia, nos entregó un trabajo cargado de imaginación, creatividad y fantasía. Como podemos apreciar, el orden de aparición de los miembros que la componen lo inicia con su padre; pasando a ella misma; posteriormente, su hermana Gema y terminando por su madre. Por encima de su cabeza ha trazado la jaula en la que se encuentra su pajarito, ya que es ella la que le da de comer y beber todos los días, tal como nos manifestó.

Como vemos, Lucía da un énfasis especial a los brazos; mientras que las piernas, curiosamente, las dibuja linealmente, cerrándolas con una forma circular. La pequeña autora expresa la identidad femenina no solo por rasgos como el pelo, el vestido, los pendientes, sino también porque a las tres les ha trazado un corazón, como expresión del cariño que se tienen.



En otras ocasiones, he comentado la importancia que tienen las mascotas en los dibujos de los escolares. Es la razón por la que Carlos no se ha olvidado de mostrar gráficamente a las suyas: su loro “calletano” y su gato “axel”. Y es que, como la mayoría de los niños y niñas que tienen pequeños animales en sus casas, las mascotas acaban siendo integradas como parte de la familia.

Por otro lado, el pequeño se manifiesta con bastante espontaneidad y la libertad, lo que conduce a que el trazado de las figuras sea firme y seguro, pues, por ejemplo, no duda a la hora de dibujar el pelo de su madre con un cicloide que lo aprendió a realizar de manera libre y personal durante la etapa anterior, es decir, durante el garabateo.



Hay casos de verdadera capacidad creativa dentro del dibujo, dado que, tal como apuntaba Howard Gardner, una de las inteligencias que todo ser humano posee, con mayor o menor grado, es la inteligencia visual. Y en el caso de Mila, la niña de 6 años que nos muestra a su familia junto con su gata “patita blanca”, es bastante notable.

De este modo, si observamos el dibujo de Mila, igual que el resto de los escolares de este artículo, su nivel gráfico está muy por encima de la media de los escolares de su edad, por lo que podemos decir que se encuentra gráficamente en la etapa esquemática, ya que las figuras que ha trazado se asemejan a las que realizan los escolares que tienen ocho años. Esto implicaría que la pequeña autora debería estar apoyada en el aula en esa cualidad que claramente despierta en ella, pues de no hacerse, posiblemente, la conduciría al bloqueo de una capacidad que se despierta en ella.



Sorprende el dibujo que ha realizado Eduardo de su familia, ya que se expresa de un modo que parece ser el resultado de un cruce entre su propia evolución gráfica y la del acercamiento a las técnicas del cómic que él ha podido conocer a través de la observación de historietas. De esta forma, representa la escena familiar agrupándose él mismo en el centro con su “hermanito” y su hermana mayor. A ambos lados, como protegiéndolos, representa a su padre, en el izquierdo, y a su madre, en el derecho, con un tamaño enorme, si lo comparamos con el que tienen ellos. De cualquier modo, el tamaño resulta ser la expresión de la importancia que Eduardo concede a sus progenitores, ya que su exageración es uno de los recursos que los escolares utilizan habitualmente para engrandecer a quienes consideran relevantes.



Tempranamente, las niñas comienzan a manifestar sus gustos estéticos un tanto diferenciados de sus compañeros de clase. Es lo que vemos en este trabajo de Alicia, que traza un sol cuyos rayos, en vez de ser lineales, acaban convirtiéndose en espirales, a modo de adorno. Este tipo de solución gráfica es difícil de verla en los chicos, dado que sus gustos caminan por otros valores. Por otro lado, llama la atención el tipo de rostro que ha creado para los personajes que componen su familia, ya que nace de su propia capacidad creativa.



Para cerrar esta incursión por la creatividad de niños y niñas que se inician en Primaria, quisiera apuntar que en las aulas se encuentran también escolares cuya lateralidad puede ser un obstáculo para la buena expresión gráfica y, en consecuencia, para el desarrollo de sus capacidades creativas, por lo que es necesario prestarles atención para que no se sientan relegados. Es lo que le acontece a Roberto, que al ser zurdo se ve con dificultades, no solo dentro de la escritura sino también en el propio dibujo.

Hemos de tener en cuenta que los zurdos se encuentran en un mundo cultural construido por los diestros, temas como la escritura acaban siendo unos obstáculos para ellos, puesto que su dirección dominante –de derecha a izquierda- y sentido de giro –el mismo que las agujas del reloj- son contrarios a los de la escritura de los diestros, por lo que hay que ayudarles para que superen esta dificultad.

Así, y como puede apreciarse, su nombre, el de su hermana y el de su madre están escritos con las letras simétricas de las correctas; por otro lado, como todo zurdo, el dibujo lo comienza por el lado derecho de la lámina: aparece él mismo, le siguen su hermana, su madre, para acabar con su padre en el extremo izquierdo de la superficie.

AURELIANO SÁINZ
  • 1.6.19
Uno de los sentimientos negativos presentes en los seres humanos desde edades tempranas es el de los celos, y del que podríamos decir que tiene un carácter universal, dado que aparecen, con mayor o menor intensidad, en todas las personas, las culturas y a lo largo de la historia.



Recordemos, por ejemplo, que en el propio relato bíblico se nos narra la relación de los hijos varones de Adán y Eva, es decir, de Caín y de Abel. Todos conocemos que el segundo fue muerto por su hermano primogénito con una quijada de asno, dado que Abel, siendo pastor, sus oraciones y el ofrecimiento de corderos a Dios eran bien acogidos en los cielos; mientras que Caín comprobaba, sin entender las razones de ello, que sus ofrendas, nacidas del trabajo con la tierra por ser agricultor, fueran rechazadas.

Si me remonto al relato bíblico se debe a que en el mismo queda bien descrito el esquema triangular del funcionamiento de los celos: un sujeto siente esa emoción negativa dado que comprueba que otro –al que internamente considera como “rival”– es real o supuestamente preferido por un tercero, siendo este un personaje con cierto rango, autoridad o poder, aunque sea simbólico, sobre ambos. En esa “triangularidad” reside la diferencia con la envidia (otro de los sentimientos más negativos que conocemos), puesto que la envidia se da entre dos: el envidioso y el envidiado, sin que aparezca necesariamente una tercera persona.

En la línea de diferenciación entre los celos y la envidia se encuentran los planteamientos de la gran psicoanalista británica de origen austriaco Melanie Klein, ya que, según apunta, el primero de los sentimientos, paradójicamente, se basa en el amor, en el sentido de que el objetivo del celoso es poseer en exclusiva al ser amado, por lo que busca excluir a quien siente como rival; sin embargo, en la envidia no aparece el amor, sino el deseo de degradación e, incluso, de destrucción del envidiado, aunque sea la destrucción de su imagen pública.

Una vez que se entienden las diferencias entre los celos y la envidia, conviene apuntar que la alusión que he realizado al relato bíblico tiene sentido, puesto que Caín no envidiaba a su hermano y a su trabajo de pastor, sino que se sentía celoso porque Dios, ser omnipotente, le prefiriera por las ofrendas que le realizaba. Este relato, tan conocido en el mundo occidental, condujo a que investigadores que siguen un enfoque psicoanalítico en el estudio de los celos hablen del complejo de Caín para referirse a los mecanismos psicológicos que subyacen en los casos de fuerte rivalidad fraterna.

Por otro lado, los frecuentes celos surgidos en la primera infancia han dado lugar a que algunos autores hayan hablado del síndrome del príncipe destronado, aludiendo a que la llegada de un nuevo hermano puede ser el origen de intensos sentimientos de rechazo por parte del niño o la niña primogénito, ya que se ve relegado de ese “trono” familiar en el que emocionalmente se encontraba y en el que sentía que le llenaban de atenciones.

Conviene apuntar que, inicialmente, ciertos celos son normales y universales, es decir, aparecen en todos los seres humanos dentro de sus relaciones en la vida familiar, dado que, paso a paso, se transforman en lazos fraternales; sin embargo, hay casos en los que pueden convertirse en una verdadera fuente de conflictos y rivalidades fraternas, puesto que en quienes los poseen subyace el sentimiento profundo de sentirse desplazados y con la sensación de haber perdido de ese lugar privilegiado en el que se encontraba antes de que apareciera el “culpable” de su desdicha.

De todos modos, los celos no se apoderan de todos los niños por igual, puesto que las personas, aun compartiendo las emociones básicas, nos manifestamos de maneras diferentes en función del carácter y de los sentimientos dominantes de cada uno. Por otro lado, no podemos olvidar que los propios padres pueden ser los desencadenantes de esos sentimientos celosos cuando manifiestan una clara preferencia por alguno de los hijos o hijas, en detrimento de cualquiera de los otros que tuvieran.

Para que veamos cómo se expresan gráficamente los celos en el seno de la familia y en las edades tempranas a través del dibujo, he seleccionado seis dibujos de niños y niñas de 4, 5 y 6 años, que comentaré para que puedan comprenderse bien las escenas que ellos han plasmado.

En la portada muestro el dibujo de A., un niño de 6 años, que siente unos celos tan fuertes hacia su hermana menor que el padre la tiene que proteger de sus agresiones. Desde el punto de vista gráfico, se entienden los celos de este pequeño hacia su hermana ya que únicamente aparecen él y su madre. Por otro lado, su tamaño es similar al de su madre; se encuentra en el centro de la lámina; levanta los brazos hacia arriba como expresión de triunfo; debajo de él traza una especie de banda que le destaca, etc., como expresiones de sentirse muy importante, dado que su egocentrismo es muy elevado.



Comenzamos con el dibujo de J., una niña de 4 años. Al pedirles en la clase que dibujaran a la familia, la pequeña nos entregó un trabajo en el que aparece representada ella misma, con su padre al lado, sobre una línea de base y con una flor como elemento decorativo en el suelo.

Llama la atención que la pequeña haya trazado la boca de ambos como si fueran chupes. Pero esto nace de que siente unos grandes celos por su hermanito de pocos meses que siempre lo ve con el chupe y recibiendo los constantes cuidados de su madre. El conflicto emocional con su hermano lo amplía hacia su madre, ya que a ninguno de los dos los dibuja, como manifestación inconsciente de rechazo a ambos, dado que siente que son los culpables de que ahora ella no tenga las mismas atenciones que hasta hace poco recibía.



Un modo de expresar los celos en el seno familiar es no dibujándose a sí mismo. Es lo que le sucede a M., una niña de 5 años, que los siente de forma muy intensa hacia su hermano pequeño. De este modo, la autora comenzó su trabajo dibujando a su madre, quien sostiene y muestra de modo alegre el bebé; posteriormente, trazó la figura del padre, completando la escena con un grupo de flores.

Cuando se le preguntó por qué no se había dibujado, la respuesta que dio fue que ya no cabía dentro de la hoja. Lo cierto es que M., de modo no consciente, acudió a llenar de flores el espacio que quedaba para no tener que representarse a sí misma, como expresión de que no se siente querida por sus padres, ya que ella considera que todos los afectos los recibe su hermano menor.



En nuestra actual sociedad de paro generalizado o de trabajos precarios en la que vivimos, podemos encontrarnos con situaciones en las que la madre resulta ser la que tiene trabajo, mientras que el padre se encuentra sin actividad laboral, por lo que tiene que atender a la casa. Es lo que le sucede a P., de 5 años, cuya madre está gran parte de la jornada fuera del hogar, al tiempo que su padre es el que cuida tanto de ella como a su hermano pequeño.

Puesto que los niños no comprenden este problema social, la niña rechaza a su padre, dado que, exceptuando los fines de semana, cuida a su hermano más pequeño. Y manifiesta este rechazo con un dibujo en el que solo aparecen ella y su madre, como si no existieran más componentes en la familia. Por otro lado, sus afectos los reparte entre la figura materna y su mascota, que es una pequeña tortuga a que la considera como un miembro más de la propia familia.



Lógicamente, también los niños pueden sentir fuertes celos familiares, tal como acontece con las niñas. Es lo que le pasa a A., de 5 años, que se dibuja en medio de su padre y su madre, del mismo tamaño que ambos, como si fuera el centro de atenciones de sus progenitores.

Quien observa el dibujo sin tener más información, le podría parecer que se encuentra ante un niño emocionalmente equilibrado, dado que gráficamente es un buen dibujo, al tiempo que su autor se ve protegido por sus padres. El problema surge cuando se conoce que tiene una hermana pequeña a la que no representa, puesto que siente unos celos fuertes hacia ella, pues la considera su rival y a la que simbólicamente la elimina, ya que siente que le puede quitar todo el cariño que hasta hace poco recibía.



En ocasiones, nos encontramos con dibujos cargados de imaginación y de gran riqueza visual, lo que nos inducen a pensar que son trabajos que nos entregan niños y niñas felices, que se sienten queridos y que lo manifiestan en las escenas que trazan. Sin embargo, ese sentimiento positivo de dicha puede convivir con el negativo de los celos, por lo que las actitudes pueden ser cambiantes, dependiendo de los momentos.

Es lo que le sucede a la niña de 5 años que nos mostró un dibujo muy agradable, en el que la autora se dibujaba muy próxima a su madre, en un campo lleno de flores, con una estrella colorista, al tiempo que, en el lado izquierdo de la lámina, traza a su padre junto a la casa. El problema surge cuando comprobamos que no aparece trazada su pequeña hermana, de unos pocos meses, ya que la deja fuera del grupo, ignorándola y como si todavía no formara parte de la familia. En este caso, los momentos felices conviven con los sentimientos de celos que siente por quien supone que le ha quitado el lugar privilegiado que tenía.

AURELIANO SÁINZ

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